Beirut. Imágenes inquietantes de niños demacrados y ancianos que parecen haber muerto de hambre emergen de un campo de refugiados palestinos en los límites de Damasco, donde miles están en riesgo de morir de hambre, después de meses de vivir en estado de sitio, manifestaron el martes funcionarios de la Organización de las Naciones Unidas y los residentes del campamento.

La creciente preocupación por el bienestar de los residentes del campamento de Yarmouk se produjo antes de una importante conferencia internacional ayer en Kuwait, destinada a aumentar 6,500 millones de dólares en recursos para los esfuerzos de la ONU en ayuda humanitaria a los sirios que sufren dentro y fuera de su país, devastado por la guerra.

Sin embargo, aunque las Naciones Unidas alimentan a más de 3.8 millones de personas en Siria, es imposible alcanzar a los más necesitados, debido a las complejas dinámicas del campo de batalla. Combatientes leales al gobierno del presidente Bashar al-Asad rodean numerosos barrios tomados por los rebeldes, sobre todo en los suburbios de Damasco, y se niegan a permitir el acceso a los alimentos o asistencia médica como parte de lo que líderes estadounidenses y occidentales han descrito en varias ocasiones como una política deliberada de obstrucción.

Funcionarios de la ONU anunciaron que están especialmente alarmados por los informes de un creciente número de muertes que emanan de Yarmouk, a pocos kilómetros del centro de Damasco, la capital siria.

Hay un profundo sufrimiento en Yarmuk, con una amplia incidencia de malnutrición y la falta de atención médica , expuso Chris Gunness de la Agencia de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas, que se encarga de ayudar a los palestinos desplazados en toda la región.

La mayoría de los residentes de los campamentos han apenas comido durante mucho tiempo vegetales rancios, pasta de tomate en polvo y alimentos para animales, manifestó.

Los residentes del campo y activistas reportaron el martes la muerte de dos personas más por hambre, elevando a 48 el número de muertes a causa de enfermedades relacionadas con el estado de sitio, desde noviembre, de acuerdo con Farouq al-Rifai, un activista en Yarmuk, que utiliza un seudónimo para proteger a su familia, que vive en zonas controladas por el gobierno.