Bruselas. En Bélgica, la decisión que tomó el primer ministro Charles Michel de comprometerse con el Pacto Mundial de las Naciones Unidas para la Migración Segura, Ordenada y Regular, llevó al partido nacionalista flamenco de derecha N-VA a abandonar la coalición gobernante.

La N-VA, que había ejercido el poder sobre la política de migración en la coalición de gobierno, y que había tratado de acelerar las deportaciones de Bélgica, declaró que participar en el pacto significaba renunciar a la soberanía sobre las fronteras del país.

A pesar de la decisión de su socio N-VA, Michel dijo que seguirá al frente del gobierno, aunque sea minoritario, a partir de este lunes, cuando inicie la conferencia de las Naciones Unidas en Marrakech, Marruecos, donde firmará el documento.

La controversia sobre el Pacto Mundial de las Naciones Unidas para la Migración Segura, Ordenada y Regular revela hasta qué punto el tema se ha vuelto políticamente venenoso en la era del Presidente Trump y de los líderes de extrema derecha europeos.

El acuerdo no vinculante, propuesto por los líderes europeos después de la crisis migratoria de 2015, reafirma los compromisos existentes con los derechos humanos y busca ampliar la cooperación internacional para evitar futuras crisis.

Estados Unidos, Israel, Australia y varios países europeos dicen que no firmarán.

La migración es un problema “que no se puede resolver solo”, dijo este domingo el primer ministro. Al firmar el pacto, los países se comprometen a respetar los derechos humanos de los refugiados y de los migrantes económicos; también aceptan reducir la detención de ellos y a ofrecerles servicios sociales básicos.

Merkel dijo que la intención  del pacto es que mejoren las condiciones de los migrantes.