Londres.- El líder liberal demócrata Nick Clegg evaluaba con su partido la oferta de pacto "global" de los conservadores de David Cameron para formar un gobierno que sacaría a Gran Bretaña del atolladero en el que se encuentra tras las elecciones generales del jueves.

Los conservadores ganaron los comicios pero, con 306 diputados, no lograron la mayoría absoluta de 326 de los 650 escaños de la Cámara de los Comunes que hubiera permitido a Cameron mudarse inmediatamente a Downing Street.

Este "parlamento colgado", inédito desde 1974, dejó en manos de los 57 diputados liberal demócratas la llave de un gobierno, o bien con los conservadores o bien con los teóricamente más afines laboristas, que obtuvieron 258 diputados, en caso de que las negociaciones con los primeros no prosperen.

"El resultado de estas elecciones significa que los políticos tienen el deber de hablar porque la gente merece un gobierno estable", dijo Clegg este sábado por la mañana. "Los liberales demócratas tienen que entablar discusiones con otros partidos en un espíritu constructivo. Eso es precisamente lo que vamos a hacer en las próximas horas y días", agregó.

Tras una primera toma de contacto entre representantes liberal demócratas y conservadores la noche del viernes, uno de los negociadores liberales, Simon Hughes, advirtió sin embargo que era prematuro esperar un acuerdo este sábado.

"No habrá ningún acuerdo sobre la mesa porque las negociaciones apenas empiezan", dijo a la BBC. "Las conversaciones continuarán durante todo el fin de semana".

Primeros acercamientos

Clegg y Cameron, ambos de 43 años, mantuvieron el viernes una conversación telefónica, en la que según un portavoz liberal demócrata "convinieron explorar más las propuestas con miras a un programa de reforma política y económica".

El conservador, que busca llevar a su partido al poder por primera vez desde 1992, propuso horas antes a Clegg un pacto "grande, abierto y global".

"Creo que tenemos una base fuerte para un gobierno fuerte", afirmó, citando temas coincidentes como la educación o el desarrollo de una economía verde.

Como principal incentivo, le ofreció crear una comisión para explorar una eventual reforma del sistema electoral uninominal mayoritario vigente, que Clegg convirtió en uno de los temas centrales de su campaña.

Marcan sus límites

Sin embargo, Cameron también enunció las áreas en las que no estaría dispuesto a negociar, como la relación con la Unión Europea, la inmigración, el sistema de disuasión nuclear o la rápida reducción del déficit público.

Por su parte Clegg expuso el sábado las cuatro prioridades que "guiarán" a su partido en las discusiones": una imposición más justa, oportunidades educativas, una nueva aproximación a la economía y reformas políticas.

Los conservadores querrían alcanzar un acuerdo antes de la apertura el lunes de los mercados financieros, que el viernes sufrieron las consecuencias de la incertidumbre política, especialmente la libra esterlina.

Pero su propuesta podría toparse con reticencias insalvables de algunos liberal demócratas que ven con recelo a esta alianza contra natura, especialmente cuando, según las reglas del partido progresista de centro izquierda, cualquier decisión debe adoptarse con el 75% de los votos.

Brown, un as bajo la manga

En ese caso, aunque los conservadores no han descartado la opción de formar un gobierno minoritario, podría entrar en juego el primer ministro Gordon Brown, a quien las convenciones constitucionales permiten seguir en el poder hasta que haya un gobierno que tenga la confianza del parlamento.

Brown se mostró el viernes "dispuesto" a hablar con Clegg si las discusiones con los conservadores "no dan nada".

Para los laboristas, la tarea se anuncia ardua porque además de convencer a liberal demócratas, también tendrían que recabar el apoyo de otros partidos regionales minoritarios para alcanzar la ansiada cifra de 326 escaños.