Beirut.- Fuerzas del Gobierno de Siria atacaron el sábado la ciudad de Homs con fuego de morteros, mientras tropas apoyadas con armamento pesado asediaban ciudades rebeldes en varias partes del convulsionado país, dijeron activistas de la oposición.

Ignorando una llamada del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para poner fin a las hostilidades, las fuerzas del presidente Bashar al-Assad se enfrentaron a combatientes rebeldes y bombardearon varias localidades y ciudades en un intento de aplastar la rebelión iniciada hace un año contra el Gobierno.

Las fuerzas de seguridad mataron al menos a una persona en el ataque a Saraqib, en la provincia de Idlib, en la frontera con Turquía, según dijo el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en Reino Unido.

"Hay decenas de tanques y vehículos armados atacando Saraqib ahora y hay fuego de artillería pesada", dijo el activista Manhal desde la provincia de Idlib a través de Skype.

"Una parte de los rebeldes ha hecho una retirada estratégica, pero aún hay fuerzas rebeldes dentro, y en torno a un tercio de los residentes han abandonado la ciudad", añadió.

Dos personas murieron en Homs, centro de la revuelta contra Assad, en otro día de fuego indiscriminado y bombardeo de zonas residenciales en la ciudad, según activistas.

"El bombardeo empezó como hace cada mañana, sin ningún motivo. Están utilizando morteros y fuego de tanques en muchos barrios de la Homs vieja", dijo a Reuters por Skype un activista en el barrio de Bab Sbaa, añadiendo que la mayoría de los residentes en la zona han huido a distritos más seguros y muchos estaban intentando abandonar del todo la ciudad.

"El Ejército de Siria Libre estaba en Bab Sbaa cuando las fuerzas armadas empezaron a bombardear la zona hace cuatro días y no pudo bloquear las incursiones de las tropas porque estaban recibiendo fuego de morteros al mismo tiempo que entraban vehículos blindados", dijo.

"Aquí sólo nos quedan unos pocos rebeldes, no hay nada que puedan hacer", sostuvo.

FEROCES COMBATES

Dos civiles murieron por los morteros y la artillería pesada que según informes se abatían sobre la ciudad de Qusair, en la provincia de Homs, de acuerdo con el Observatorio Sirio, que tiene una red de contactos en todo el país.

Un hombre murió por disparos en un punto de control en la provincia sureña de Derá, la cuna de la revuelta, en una zona donde las fuerzas de seguridad estaban entrando en los pueblos después de la muerte de un soldado en un punto de control, según activistas. Otros tres soldados murieron en un ataque rebelde en la provincia de Hasaka, al noreste, añadió el grupo.

Resulta imposible comprobar estas cifras porque las autoridades sirias han prohibido el acceso a trabajadores humanitarios y periodistas extranjeros.

Los activistas de localidades de Duma, cerca de la capital Damasco, dijeron haber oído explosiones y fuertes combates durante la noche mientras las ambulancias recorrían la ciudad. Hacia el final de la mañana dijeron que los enfrentamientos se habían reducido y se veían vehículos armados y francotiradores desplegados en la ciudad.

Además, las fuerzas del Ejército estaban bombardeando Qalaat al Madyaq, localidad cercana a Hama, con artillería pesada y fuego de morteros. Llevan dos semanas intentando tomar la ciudad, señaló el Observatorio, pero han hallado una enconada resistencia de las fuerzas rebeldes.

Más de 8,000 personas han muerto en la revuelta, según cifras de Naciones Unidas. Estados occidentales y árabes han acusado al Ejército sirio de cometer brutales abusos contra civiles desarmados y exigen que el autócrata Assad entregue el poder.

Por su parte, el Gobierno sirio dice que los rebeldes han matado a unos 3,000 miembros de las fuerzas de seguridad y atribuye la violencia a bandas "terroristas".

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