París.- El proyecto de ley sobre el matrimonio y la adopción homosexual, primera gran reforma de la sociedad francesa impulsada por el gobierno socialista de Francois Hollande, será presentada el miércoles ante el Consejo de ministros, pese al virulento rechazo de las iglesias y la derecha.

Seis meses después de su victoria en las presidenciales de mayo pasado, Hollande cumple con una de sus principales promesas electorales: dar a las parejas homosexuales los mismos derechos que tienen las parejas heterosexuales, y hacerlo al principio de su quinquenio.

La legislación, que "extenderá a los miembros del mismo sexo el actual acuerdo sobre el casamiento", y "abrirá la adopción a las parejas homosexuales", va mucho más lejos que el Pacto Civil de Solidaridad (PAC), que designa la unión civil entre dos personas del mismo sexo.

Aprobado en 1999, bajo el gobierno socialista de Lionel Jospin, el PAC no permite ni la adopción, ni los derechos a herederar ni a recibir la pensión del cónyugue, lo que sí está contemplado en el proyecto de ley que llegará en unas horas al Consejo de ministros,

El proyecto - que también provoca reticencias en sectores de izquierda, y al que las asociaciones homosexuales reprochan no abordar algunas cuestiones que juzgan prioritarias, como la procreación medicalmente asistida (PMA) - ha desatado la cólera de los sectores más conservadores de Francia.

Tanto líderes religiosos como políticos no dudan en asegurar que la inciativa favorecerá la "poligamia", la "pedofilia" y el "incesto".

Pero la legislación provoca también reticencias, y hasta hostilidad, en una buena parte de la opinión pública de Francia, un país donde la homosexualidad era un crimen hace 30 años y era considerada una enfermedad mental hasta 1992.

Según un sondeo publicado el fin de semana, el número de franceses favorables al matrimonio entre homosexuales ha disminuido en el último año, pasando a un 58% en 2012 contra 63% en 2011.

Pero lo que suscita mayor oposición en la opinión pública no es el matrimonio gay sino la idea de que parejas homosexuales puedan adoptar.

Los opositores a la legislación subrayan que la opinión pública evoluciona en su favor, citando un sondeo del instituto Ifop según el cual sólo 48% de franceses aprobarían hoy la adopción por parejas homosexuales, contra 53% en agosto.

Para la iglesia católica, es todo el proyecto que debe ser abandonado. La ofensiva de la iglesia, liderada por el cardenal arzobispo de París, monseñor André Vingt-Trois, que preside la Conferencia Episcopal de Francia, se centra en que el matrimonio gay es una "superchería" porque sólo puede haber matrinomio entre un hombre y una mujer.

Por su parte, la derecha se frota las manos por esa ofensiva de la iglesia, que ha llamado a los cristianos a protestar ante los funcionarios electos, reclamándoles que rechacen el proyecto de ley.

Más de cien parlamentarios de la oposición han escrito al jefe de Estado para demandar el "aplazamiento" del proyecto, al tiempo que cientos de alcaldes hostiles a la iniciativa organizan una campaña de "resistencia civil", anunciando que se negarán a celebrar matrimonios homosexuales.

También líderes judíos, musulmanes, protestantes y budistas han expresado, cada uno a su manera, su desacuerdo con la iniciativa socialista.

Los partidarios del proyecto, principalmente las asociaciones homosexuales, no se han quedado quietos, lanzado una contraofensiva, principalmente en las redes sociales, donde denuncian los argumentos de los religiosos y recuerdan que Francia es un país laico.

Si Francia autoriza el matrimonio homosexual, será el noveno país de la Unión Europea que lo haga. Entre 2000 y 2012, ocho países europeos cambiaron su legislación para autorizar el matrimonio entre personas del mismo sexo: España, Holanda, Bélgica, Portugal, Noruega, Suecia, Islandia y Dinamarca.

mac