Familiares y amigos del presidente de Argentina, Mauricio Macri, aprovecharon un decreto del gobierno para declarar, sin ningún tipo de penalización, fortunas y bienes que mantenían ocultas en el extranjero por un monto de 132.5 millones de dólares.

La información, que fue revelada por el periodista Horacio Verbistky, pone en duda las promesas de transparencia del gobierno, ya que los empresarios son sospechosos de delitos como evasión de impuestos y, al haber sido beneficiados por un programa oficial, hay conflicto de interés por sus vínculos con el presidente.

El año pasado el Congreso aprobó una ley de blanqueo para que los argentinos que tuvieran bienes y cuentas en el extranjero las declararan ante las autoridades hacendarías de Argentina, ya que no se harían acreedores a sanciones.

La ley aprobada excluía a familiares de funcionarios para evitar el conflicto de intereses, pero Macri modificó por decreto la propuesta para permitir que todos pudieran entrar al blanqueo de capitales, lo que fue impugando por la decisión e incluso investigado por la justicia.

Gracias a esa decisión, su hermano Gianfranco Macri declaró 35.5 millones de dólares, mientras que el mejor amigo del presidente, el empresario Nicolás Caputo, reportó 26.5 millones de dólares.

Otro de los beneficiarios es Marcelo Mindlin, un empresario que hizo negocios con un primo de Macri, Ángelo Calcaterra, y quien declaró 44 millones de dólares.

La lista difundida se completa con los empresarios Alejandro Jaime Peña (primo del jefe de Gabinete, Marcos Peña) y Manuel Lucio Torino Ortiz, quienes blanquearon 6.2 y 20.1 millones de dólares, respectivamente.

El gobierno, en lugar de dar explicaciones, comenzó a investigar a los funcionarios que pudieron haber filtrado estos nombres, ya que temen que en las próximas semanas se den a conocer a otros beneficiarios.

Lo paradójico es que los amigos y familiares de Macri podrían demandar al Estado porque la ley del blanqueo garantizaba la reserva de los beneficiarios.

AMP