El expresidente de Bolivia Evo Morales dijo este viernes en una entrevista con Reuters que estaría dispuesto a no participar en unas nuevas elecciones, luego de que el Gobierno de transición comenzó un diálogo con la oposición para tratar de salir de la crisis política que atraviesa el país andino.

Aunque las nuevas elecciones presidenciales aún no tienen fecha, la presidenta interina de Bolivia, Jeanine Añez, adelantó que Morales no podría participar en ellas ya que fue acusado de fraude en los comicios del 20 de octubre, cuyos resultados desataron la inestabilidad.

Si Morales vuelve al país, deberá enfrentar a la justicia, aseguró el viernes la mandataria provisional, quien también dijo que los comicios deberían celebrarse antes del 22 de enero.

"Por la democracia, si ellos no quieren que participe, no tengo ningún problema en no participar en las nuevas elecciones. "

Sólo me pregunto, ¿por qué siempre tanto miedo al Evo?", dijo el exmandatario a Reuters en un hotel de Ciudad de México, a donde llegó asilado el martes tras renunciar a la presidencia.

"(Pero) primero, que nos dejen acabar nuestra gestión", agregó el líder indígena de 60 años en referencia a la propuesta de su partido Movimiento Al Socialismo (MAS) para destrabar el juego. El mandato de Morales finalizaba el 22 de enero.

El exmandatario llegó el martes a México a bordo de un avión militar en compañía de su exvicepresidente, Álvaro García Linera, y su exministra de salud, Gabriela Montaño. Alegando razones de seguridad, el gobierno izquierdista de Andrés Manuel López Obrador no ha revelado el lugar donde duerme.

Morales, quien asegura que sufrió un golpe de Estado, dijo que si el Congreso aprueba su renuncia a la presidencia podría regresar a Bolivia, un país que gobernaba desde 2006, convirtiéndose en el líder regional con más tiempo en el cargo.

"Quiero garantías para volver allá, lo antes posible. Si la Asamblea Legislativa aprueba mi renuncia, soy ciudadano, vuelvo allá como un militante más, a aportar con mi experiencia, a organizarnos, a movilizarnos para la campaña", explicó, custodiado por un guardia de seguridad que no se le despega.

EU me quería llevar a Guantánamo

Durante sus casi 14 años de gobierno, Morales estabilizó la economía boliviana y logró reducir fuertemente la pobreza. Sin embargo, sus críticos lo acusan de querer eternizarse en la presidencia al haber ignorado el resultado adverso de un referéndum en 2016 que le prohibía reelegirse nuevamente.

La actual crisis estalló tras denuncias de fraude en las elecciones del octubre, en las que el líder indígena proclamó una victoria en primera vuelta que desembocó en su renuncia en medio de presiones militares y fuertes protestas.

"Tal vez ha sido un error aceptar (que se haga) el referendo. En mi forma de conducirme siempre he escuchado al pueblo", reconoció.

El exmandatario, sin embargo, dijo que no sabe quién podría ser el candidato de la izquierda si él no acude a los comicios.

"No hemos debatido. Tenemos que reunirnos porque las candidaturas salen del pueblo, no de la cúpula", sostuvo.

Morales ha acusado a Estados Unidos de estar detrás del "golpe de Estado" que lo sacó del poder. Ya en el pasado, se había enfrentado al país norteamericano al expulsar a la DEA de su país, uno de los mayores productores mundiales de hoja de coca.

Y, el viernes, relató a Reuters que el gobierno de Donald Trump telefoneó a su entonces canciller, Diego Pary, para ofrecerle un avión para sacarlo de Bolivia.

"Estados Unidos había llamado al canciller para mandar un avión y llevarnos dónde nosotros queramos", recordó.

"A mí me ha sorprendido (...) Yo estaba seguro que era (para llevarme) a Guantánamo", agregó entre risas antes de terminar la entrevista para atender una llamada del ex primer ministro griego Alexis Tsipras.