Bruselas. La decisión sobre si Silvio Berlusconi podrá o no presentarse como candidato de los conservadores en las elecciones generales de marzo del 2018 la tomarán los jueces del Tribunal Europeo para los Derechos Humanos de Estrasburgo, que celebraron la única vista oral que prevé el recurso presentado por el tres veces jefe del Gobierno italiano.

La inhabilitación para ejercer cargos públicos hasta el 2019 fue dictada tras la condena en el 2013 por fraude fiscal, por lo que el magnate fue expulsado por votación del Senado, del que había formado parte por casi dos décadas.

El octogenario político basa sus esperanzas de regresar al ruedo político en demostrar ante la Corte europea que ha sido víctima de un juicio injusto por parte de un Estado que, según él, se ha ensañado.

La Corte deberá fallar sobre si se han violado o no los derechos de Berlusconi, lo que fue rechazado por la fiscal del Estado, Maria Giuliana Civinini. “No se han violado sus derechos. Se aplicó la ley Severino vigente”, explicó Civinini.

Con el gobernante Partido Demócratico (PD, centroizquierda) dividido por disputas internas y la formación antisistema Movimiento Cinco Estrellas perdiendo impulso, Berlusconi regresa a la política como líder carismático de la alianza entre Forza Italia, la derecha xenófoba de la Liga del Norte y la extrema derecha neofascista Fratelli D’Italia (Hermanos de Italia).

Según las encuestas, la coalición de derecha Forza Italia, Liga del Norte y Fratelli D’Italia, podría convertirse en la mayor fuerza política en las legislativas del 2018, que además se disputarán con un nuevo sistema electoral que favorece las alianzas.