Barcelona. El ministro de la Presidencia española, Félix Bolaños, reveló la composición de la mesa de diálogo entre el Gobierno central y la Generalitat (gobierno de Cataluña) en la que participarán, por parte del Ejecutivo, el propio Bolaños; la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz; y los ministros de Política Territorial, de Cultura y de Universidades.

Así lo ha señalado en una entrevista en "eldiario.es", recogida por Efe, en la que indica que todavía no está decidido si el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acudirá a la mesa de diálogo. "Es una decisión que corresponde al presidente, y será él quien decida si finalmente asiste".

La mesa de diálogo trata de desahogar a través de una agenda el conflicto entre los gobiernos de Cataluña y el español, que desde 2017 entraron en un callejón sin salida al haber existido un referéndum inconstitucional organizado por el entonces presidente Carles Puigdemont.

Preguntado por si en la reunión se hablará de un referéndum, Bolaños ha subrayado que éste no es la solución y tampoco lo es la autodeterminación.

"La solución es que Cataluña se reencuentre y que sea claramente un lugar donde los catalanes consideren que tienen proyectos en común y objetivos compartidos", dijo.

Sobre si el parón en las inversiones del aeropuerto del Prat de Barcelona puede afectar a este diálogo, Bolaños ha pedido "desvincular" ambas cosas.

"Era una inversión muy potente para Barcelona y para Cataluña, que era imprescindible hacerla con la colaboración, la complicidad, el apoyo y el empuje del gobierno de la Generalitat. Y en ese sentido llegamos a un acuerdo con la Generalitat que finalmente, digamos que no han sido absolutamente convincentes a la hora de explicarnos los motivos por los cuales finalmente ese acuerdo no ha sido posible", ha relatado.

Independentistas, a la calle

Entre banderas esteladas y cánticos a favor de la independencia, miles de catalanes marcharon el sábado pasado por Barcelona en una manifestación por la Diada que si bien es cierto no logró movilizar a las multitudes de antes, sí mostró que pese a la pandemia la agenda independentista está viva pese a las divisiones que existen entre los partidos secesionistas.

Con una estimación de asistencia de 108,000 personas, según la policía municipal (y de 400,000 para la organización), la protesta del sábado fue la segunda menor desde que arrancaron estas citas masivas en 2012, muy lejos del pico de 1.8 millones asistentes de 2014, en plena escalada independentista.

"La gente tiene mucho miedo por la pandemia y también está cansada de algunos políticos. Hay bastante desánimo", confesaba Narcís Vilar, un jubilado de 70 años.