Gina Haspel, nominada por el presidente Trump para convertirse en la próxima directora de la CIA, intentó retirar su nominación el pasado viernes luego de que algunos funcionarios de la Casa Blanca temieran que su desempeño en el interrogatorio a sospechosos de terrorismo pudiera impedir su confirmación por el Senado. Lo anterior, de acuerdo con cuatro altos funcionarios.

Haspel reveló a la Casa Blanca que con tal de evitar un espectáculo durante la audiencia de confirmación este miércoles, y en particular, un daño en la reputación de la CIA y sobre su persona, estaría de acuerdo en hacerse a un lado y rechazar la nominación, dijeron las autoridades.

El pasado viernes, Haspel estuvo en la Casa Blanca para analizar a fondo el posible interrogatorio que le harán los miembros del pánel de seguridad, en particular, le pidieron que explicara en qué momentos utilizó el método del “submarino” para interrogar a sospechosos de terrorismo.

El “submarino” es un método de tortura con el que la víctima se enfrenta a un ficticio ahogamiento.

Después de la visita de Haspel en la Casa Blanca, regresó a su oficina de la CIA. La misma tarde del viernes, y después de haber conocido el informe sobre lo dicho por Haspel en la Casa Blanca, Marc Short y Sara Huckabee, jefe de Asuntos Legislativos y secretaria de Prensa, respectivamente, se trasladaron a Langley, Virginia, para reunirse con ella.

Haspel, quien se desempeña como subdirectora de la CIA y ha pasado 33 años en la agencia, se enfrenta a cierta oposición en el Congreso debido a su conexión con el programa de interrogatorios establecido después de los ataques del 11 de septiembre del 2001.