Beirut.DE NUEVA cuenta, Siria ignoró este jueves la creciente presión internacional para que detenga su sangrienta represión contra los manifestantes antigobiernistas, mientras surgió nueva evidencia de rupturas dentro del régimen con las renuncias de numerosos integrantes del Partido Baath.

Mientras que en Europa, Alemania se unió a Francia, Gran Bretaña e Italia para amenazar con severas sanciones a menos que el presidente sirio, Bashar al-Assad, deje de acribillar a los manifestantes.

En Ginebra, el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) aceptó una petición de Estados Unidos de efectuar una sesión especial sobre Siria este viernes.

Sin embargo, en Nueva York, el Consejo de Seguridad de la ONU no logró alcanzar un acuerdo para emitir una declaración condenando la represión en Siria.

Sin embargo, la propuesta -apoyada por Europa y Estados Unidos- fue rechazada por China, India, Líbano y Rusia.

En Siria, donde las autoridades parecen decididas a reprimir la creciente revuelta popular contra el régimen de 40 años de la familia Al-Assad, no había ninguna indicación de que la presión internacional estuviera teniendo efecto.

Las presuntas renuncias masivas de miembros del partido en el poder, Baath, fueron reportadas por activistas de derechos humanos, quienes afirmaron que ocurrieron en distintos puntos del país, aunque no era posible confirmar la versión ni las identidades de los renunciantes.

Por cuarto día consecutivo la población de Daraa, donde se inició la revuelta, permaneció bajo sitio de las fuerzas del gobierno.

Asimismo, la comunicación telefónica quedó totalmente suspendida, por lo que resultaba imposible obtener informes fidedignos sobre la situación real.

La cadena en inglés Al-Arabiya mostró escenas, tomadas desde la frontera jordana, de grandes columnas de humo negro surgiendo desde la población, lo que indica que Daraa sigue bajo ataque de las columnas del gobierno.

Varios testigos que lograron escapar hacia Jordania declararon a la cadena que había muchos muertos en las calles, pero que nadie se atrevía a recogerlos por temor a ser blanco de los francotiradores del gobierno.

También, los testigos dijeron que las tiendas habían sido saqueadas por los soldados del gobierno y que se cortaron los servicios de agua y electricidad.

Videos amateur tomados por los activistas muestran la llegada de más tropas del gobierno a la población de Douma, otro centro rebelde.

Hasta el jueves por la noche, más de 450 personas habían muerto en la represión del gobierno sirio, aseguraron grupos de derechos humanos.

Washington solicitó al Foro de la ONU que inicie una investigación internacional independiente sobre las matanzas, arrestos masivos y torturas de las fuerzas sirias.

Es totalmente apropiado que el Consejo de Derechos Humanos condene la deliberada violencia del gobierno contra manifestantes políticos pacíficos , declaró la embajadora de los derechos humanos de Estados Unidos, Eileen Donahoe, en un comunicado esta semana.

En Naciones Unidas, el subsecretario general de la ONU para asuntos políticos, Lynn Pascoe, dijo que a pesar de la promesa de reforma del gobierno sirio, la represión se ha intensificado en forma dramática .

Radwan Ziadeh, un exiliado sirio que encabeza el Centro de Estudios de Derechos Humanos de Damasco, aseveró en una rueda informativa este jueves: Es importante tener una investigación internacional sobre las matanzas porque el gobierno no formará una comisión creíble. Sabemos que este régimen no es reformable .

Las renuncias masivas de miembros del partido en el poder fueron reportadas por activistas de derechos humanos.

Por cuarto día consecutivo la población de Daraa, donde se inició la revuelta, permaneció bajo sitio de las fuerzas del gobierno sirio.

El Consejo de Seguridad de la ONU no logró alcanzar un acuerdo para emitir una declaración condenando la represión en la nación de Medio Oriente.