El embajador británico en Washington, Kim Darroch, dimitió este miércoles de su cargo tras la crisis provocada con Estados Unidos por la filtración de mensajes confidenciales en los que calificaba al presidente Donald Trump de "inepto" y a su administración de "disfuncional".

"La situación actual me impide cumplir con mi función como lo desearía", afirmó Darroch en una carta dirigida a Simon McDonald, jefe del servicio diplomático británico. "En estas circunstancias, el camino responsable a seguir es permitir el nombramiento de un nuevo embajador", afirmó Darroch.

La relación amistosa entre Estados Unidos y Gran Bretaña se convirtió en una de insultos, con la cereza del pastel del presidente Trump tuiteando que el embajador británico es “loco”, “un tipo muy estúpido” y “un tonto”.

Theresa May también se llevó lo suyo. El estadounidense opina sobre su “fallida negociación del Brexit” que provocó la renuncia de la primera ministra británica. Trump se jactó de que él le recomendó cómo debía de negociar con la Unión Europea, “pero ella hizo su propia tontería: no pudo hacerlo. ¡Un desastre!”.