Una opresión en el alma son las única palabras que tengo , Jennifer­ Palmieri, directora de comunicaciones de la campaña de Hillary Clinton, tuiteó acerca de las revelaciones concernientes al esfuerzo de Rusia para asegurarse de que Donald Trump fuera elegido.

Uno puede entender el dolor continuo del equipo de Clinton­ al internalizar un resultado en las elecciones que nunca anticiparon. Sin embargo, la historia de Rusia no se trata de Clinton; los demócratas se equivocan al convertir una historia de gran éxito de espionaje ruso en una explicación para la pérdida de Clinton, o peor aún, un esfuerzo para sugerir que Trump no es el presidente legítimo.

Claro, no hay revelaciones de WikiLeaks y quizás Clinton gana. ( Clinton perdió cuatro estados por un punto. Si no fuera por el director del FBI, Jim Comey y por Rusia, ella probablemente habría ganado por aproximadamente dos puntos y la estrategia se ve muy bien , tuiteó Nate Silver). Pero, si nunca hubiera instalado el servidor de correos en su casa o decidido pasar tiempo en Michigan y Wisconsin o si tuviera un mensaje económico sucinto y positivo, también podría haber ganado. Para ser clara, nunca hubo algo muy dañino en los e-mails demócratas filtrados (aunque la prensa los cubrió febrilmente).

El punto aquí no es disputar los resultados de las elecciones o mostrar que Trump realmente no ganó. Francamente, los partidarios de Hillary Clinton que se centran en eso al igual que los hackers republicanos que descartan la historia porque creen que el espionaje ruso no cambió el resultado pierden el barco por completo. Deberíamos preocuparnos por la relación de Trump con Rusia en el futuro porque él va a ser el 45º presidente de Estados Unidos.

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Se puede pensar que sería obvio que los esfuerzos rusos para seleccionar al presidente a través de revelaciones ciberarmadas­ puede ser la historia electoral más importante. Se trata de una guerra de un tipo totalmente diferente, dirigida al corazón de la democracia. (El senador Lindsey Graham tuiteó: Rusia está tratando de romperle las espaldas a las democracias y los movimientos democráticos en todo el mundo ).

Hay tres categorías de preguntas que deberían ser el enfoque en el futuro:

1. Motivos rusos-motivos Trump: No sabemos si el espionaje de Vladimir Putin en nombre de Trump fue emprendido con alguna expectativa o comprensión específica sobre la conducta futura de Donald Trump. Sobre la creencia de que Putin­ podría manipular a los asesores pro-rusos alrededor de Trump o simplemente en la observación de que Trump es un ególatra e ignorante con quien Putin podría jugar. No sabemos si la afinidad personal, el egoísmo económico o algo más llevó a Trump a adoptar posiciones pro-rusas (por ejemplo, debilitar a la OTAN) y tomar la posición de Putin contra las agencias de inteligencia estadounidenses.

Los investigadores del Congreso­ deben llegar al fondo de los vínculos de los asesores de Trump con Rusia, cualquier comunicación durante la campaña entre el equipo de Trump y el Kremlin y las conversaciones postelectorales que han tenido lugar.

2. Selección de personal: ¿Cómo Trump terminó con tantos apologistas rusos en su círculo íntimo?

Eric Edelman y David Kramer escribieron recientemente en el sitio web Politico:

  1. Flynn se presentó en la cena del décimo aniversario del pasado mes de diciembre de RT (Russia Today), uno de los lugares de propaganda más desastrosos del Kremlin, mientras que Flynn se sentó en la mesa de Putin, según los informes. Paul Manafort fue el presidente de la campaña de Trump hasta que la controversia sobre sus lazos en Ucrania con el ex presidente ruso, Viktor Yanukovych, lo obligó a abandonar el equipo en agosto pasado. Un asesor a principios de este año, ha tenido varios negocios en Rusia y pronunció un discurso en Moscú en julio en el que criticó la política estadounidense hacia Rusia.

Todas estas personas han pedido el levantamiento de las sanciones contra Rusia y el retorno a una relación bilateral normal.

¿Estos asesores promovían los puntos de vista pro-Putin, o Trump los eligió porque ya estaban favorablemente inclinados hacia Putin? Hay que sumar a Rex W. Tillerson,­ quien ha abogado contra las sanciones y tiene una relación familiar con Putin que proviene de negociaciones entre Exxon y Rusia. ¿Es esto mera coincidencia? Es esencial que el Congreso o una investigación independiente determine qué vínculos financieros, si los hay, existen entre Rusia y el equipo de Trump.

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3. ¿Cómo, en todo caso, la política de Trump con Rusia cambiará debido a la intervención de Rusia en nuestras elecciones?

Trump parece estar inclinado a negar que Rusia hizo algo malo, lo que sugiere que lejos de responder al ataque a nuestro proceso electoral, Trump quiere abrazar al oso ruso a expensas de los aliados.

Trump podría hacer retroceder la política de la UE hacia Rusia y descarrilar el régimen de sanciones . Levantar las sanciones occidentales contra Rusia mientras aún ocupa el territorio ucraniano envalentonaría a Putin, pensando que ha reconsolidado una esfera de influencia a lo largo de sus fronteras, escriben Edelman y Kramer.

Pondría fin al esfuerzo por imponer los costos de su agresión militar sin exigirle que cumpla con ninguna de las condiciones, incluida la retirada de las fuerzas y el retorno del control de la frontera a Ucrania, exigido por el acuerdo de cese al fuego de Minsk firmado en febrero del 2015 .

Si un candidato a la Presidencia cayó bajo la influencia de un ex agente de la KGB, es difícil decir cómo haría algo diferente a lo que Trump está haciendo ahora: contratar a sicofantes rusos y rechazar candidatos antirusos, negar pruebas abrumadoras de espionaje ruso, sugerir que nuestras obligaciones con la OTAN no son obstinadas, hacer caso omiso de las violaciones de los derechos humanos en Rusia, etcétera.

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Tal vez Trump simplemente está desinformado o es descuidado. Pero ¿por qué todos sus errores se inclinan a favor de Putin?

La cuestión entonces no es si Putin comprometió nuestra elección, sino si Trump y sus asesores están comprometidos. Esta última es una noción espantosa, que debe tener prioridad sobre la mordacidad partidista y cada cuestión hasta que las preguntas se resuelvan satisfactoriamente.

Jennifer Rubin escribe el blog Right Turn para The Washington Post, ofreciendo una opinión reportada desde una perspectiva conservadora.