París. Tres activistas curdas fueron asesinadas con disparos en la cabeza en pleno centro de París -en un hecho que las autoridades calificaron de ejecución -, provocando conjeturas de que un largo conflicto armado entre los insurgentes de ese grupo minoritario y el gobierno de Turquía ha llegado al territorio francés.

Los asesinatos ocurrieron mientras Turquía sostiene conversaciones de paz con el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK por su nombre en curdo) que reclama un territorio autónomo para esa minoría en el sudeste del país a la vez que trata de persuadirles a que depongan las armas.

El conflicto entre el PKK y el gobierno turco ha cobrado decenas de miles de vidas desde 1984.

El primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, afirmó ayer en una conferencia de prensa en Senegal que su país estaba determinado a continuar con las negociaciones pese a lo ocurrido en París, lo que, insinuó, podría haber sido el resultado de luchas intestinas o un acto de sabotaje a las conversaciones.

El PKK tiene antecedentes de asesinatos a causa de pugnas internas, pero los mismos activistas y milicianos curdos han sido víctimas de ajusticiamientos de los que se ha responsabilizado a las fuerzas del gobierno turco desde la década de 1990.

Las versiones iniciales eran contradictorias pero daban claros indicios de un crimen espeluznante.

Una organización curda anunció que la puerta del edificio donde las mujeres fueron halladas tenía manchas de sangre, que dos de las mujeres fueron baleadas en el cuello y una en el estómago y que el arma del asesino tenía silenciador. La radio francesa informó que las tres mujeres fueron ejecutadas con disparos en la cabeza.

Los asesinatos provocaron que ambos bandos se acusaran de ser los autores. La Policía trataba de contener a cientos de curdos que se congregaron en las calles adyacentes al edificio, situado en el este de París, donde fueron hallados los cadáveres. Muchos de ellos culpaban a Turquía y calificaron las muertes de crímenes políticos .

No estaba claro si cualquiera de las mujeres era miembro del PKK, que Turquía, Estados Unidos y la Unión Europea consideran una organización terrorista. El presidente Francois Hollande indicó que él y varios políticos conocían a una de las mujeres profesionalmente. No dijo cuál.

La agencia noticiosa turca Anadolu identificó una de las víctimas como Sakine Cansiz, fundadora del PKK, pero las autoridades francesas no han confirmado este dicho.

La fiscalía de París confirmó que las otras dos víctimas fueron Leyla Soylemez y Dogan Fidan. 

La agencia de noticias vinculada al PKK, Firat News, publicó que Dogan era la representante en París del Congreso Nacional del Kurdistán. Expuso que ella se convirtió en activista de los derechos curdos en 1999.