Washington.- Estados Unidos no seguirá adelante con su plan de enviar ayuda en alimentos a Corea del Norte, anunció el viernes la Casa Blanca, después de que el Estado asiático intentara sin éxito lanzar un misil de largo alcance pese a las advertencias de Washington.

"Sus esfuerzos por lanzar un misil claramente demuestran que no se puede confiar en que cumplirán con sus compromisos", dijo el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca,

Ben Rhodes, a periodistas que viajaban con el presidente Barack Obama a Florida.

"Por lo tanto, no procederemos con un acuerdo para brindarles asistencia", agregó, advirtiendo que Corea del Norte podría sufrir sanciones adicionales si volvía a desafiar a la comunidad internacional tomando nuevas medidas "provocativas".

Pyongyang dijo la mañana del viernes que el lanzamiento de misil había fracasado.

Washington había ofrecido en febrero considerar la entrega de ayuda en alimentos a cambio de que el país asiático suspendiera las actividades de enriquecimiento de uranio y aplicara otras iniciativas destinadas al desarme nuclear de la Península Coreana.

Pero varias veces advirtió que una prueba de misiles pondría en peligro la ayuda.

Hoy vamos a iniciar consultas en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas acerca de cómo enviar el mensaje a los norcoreanos de que la comunidad internacional rechaza este lanzamiento y está preparada para tomar medidas adicionales (...)", dijo Rhodes.

Por su parte, el Consejo de Seguridad "deploró" el fallido lanzamiento pero indicó que continuaría las negociaciones sobre una respuesta apropiada a las acciones del aislado Estado comunista, dijo la embajadora estadounidense ante la ONU, Susan Rice.

"Los miembros del Consejo de Seguridad deploran este lanzamiento, que se produjo en violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad", dijo Rice a periodistas, resumiendo las discusiones sostenidas el viernes por la mañana en el panel de 15 Estados miembros.

La enviada estadounidense preside la entidad de la ONU este mes.

Se presume que Corea del Norte, avergonzada por su fracaso en el publicitado lanzamiento, ahora estaría evaluando conducir su tercera prueba nuclear para demostrar su poderío militar.

"Si ellos continúan tomando acciones provocativas, nosotros por supuesto tenemos que seguir analizando formas en las que podamos endurecer las sanciones contra los norcoreanos y decidir medidas adicionales para ejercer presión sobre el régimen", expresó Rhodes.

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