Los vientos empujaban el domingo una enorme mancha de petróleo hacia la costa estadounidense del Golfo de México, mientras el Gobierno del presidente Barack Obama redoblaba la presión para que BP Plc detenga el descontrolado derrame de un pozo subterráneo.

Obama, quien busca desviar las críticas respecto a que pudo haber respondido antes al enorme derrame que amenaza con convertirse en una catástrofe económica y ambiental, se desplazó esta mañana a Luisiana, a fin de supervisar los esfuerzos para contener la mancha.

En comentarios que resaltan lo que podría ser el peor derrame de petróleo en la historia de Estados Unidos, el secretario del Interior, Ken Salazar, dijo el domingo que en el peor de los casos el crudo podía brotar a 100.000 barriles (4,2 millones de galones o 15,9 millones de litros) o más por día, un enorme aumento sobre los estimados oficiales de 5.000 bpd.

"Nuestro trabajo básicamente es mantener una bota en el cuello de la petrolera británica para que asuma las responsabilidades contractuales y bajo la ley para seguir adelante y detener el derrame", dijo Salazar al programa "State of the Union" de CNN.

El funcionario indicó que "no había duda" que un mecanismo que debería haber evitado que el petróleo brote del pozo de BP era defectuoso.

En dirección a las costas

Pronósticos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) reconocieron que era inevitable que el petróleo filtrado desde el Golfo de México alcance la costa de Estados Unidos, y que posiblemente llegará a las costas de Luisiana, Misisippi y Alabama impulsada por vientos del sur,

La proyección indica la posibilidad de alguna acumulación de petróleo en parte de las islas Chandeleur en el borde del delta del Misisipi. Las islas periféricas son el sitio del refugio Nacional de Vida Silvestre Breton, hogar de grandes colonias de aves.

Aunque la Guardia Costera extendió cientos de miles de metros de barreras protectoras para contener la mancha, que son ubicadas en el agua y absorben el petróleo, fuertes vientos y marejadas han interferido el despliegue de las barreras plásticas y también los esfuerzos de barcos y aviones para rociar con dispersantes químicos al petróleo.

"Encima de eso, vamos a tener algunas tormentas bastante fuertes. Son justo las peores condiciones. Cuando uno tiene mares como esos, es difícil que uno saque los barcos, y los vientos afectan a los aviones", dijo Ken Graham, jefe de la oficina del Servicio Meteorológico Nacional en Nueva Orleáns.

Se espera que Obama llegue a Luisiana el domingo. El mandatario busca mostrar que su Gobierno está respondiendo en forma adecuada a lo que parece ser una catástrofe económica y ecológica, que podría rivalizar con el desastre del Exxon Valdez de 1989 en Alaska, el peor derrame de petróleo en la historia estadounidense.

El Gobierno de Estados Unidos está aumentando la presión sobre el gigante energético con base en Londres BP, propietario del pozo averiado, para que haga mayores esfuerzos por tapar el flujo de crudo y contenga la creciente mancha.

Se estima que el costo de la operación y el posible daño que podría causar el derrame serían de miles de millones de dólares.