Washington. El noroeste de Estados Unidos se enfrenta a la amenaza de una enorme nevada que podría paralizar nuevamente el tránsito en y alrededor de la capital estadounidense el fin de semana.

La capa de menos de 2 centímetros de nieve que cayó el miércoles en la noche en la capital del país, Washington, así como en Maryland y el norte de Virginia, se congeló inmediatamente en los caminos, lo que causó centenares de accidentes, en tanto que numerosos automovilistas quedaron varados durante horas.

El presidente Barack Obama no escapó a los efectos de la nieve. Su caravana tuvo que avanzar lentamente y resintió las calles resbaladizas que conducen a la Casa Blanca.

La alcaldesa del Distrito de Columbia, Muriel Bowser, ofreció sus disculpas a los habitantes de la ciudad, y dijo que era necesario haber enviado un número mayor de camionetas para esparcir sal antes de la llegada de la nieve, un error que dijo, no se repetirá con vistas a la tormenta prevista para Bowser también declaró el estado de emergencia durante 15 días en antelación a lo que tal vez sea una nevada enorme sin precedentes. Debimos haber salido antes con más recursos , dijo.

Los pronósticos de un clima complicado aumentaron las preocupaciones entre los habitantes, que se preparaban a toda prisa para enfrentar una gruesa capa de hasta 60 centímetros de nieve húmeda y condiciones de ventisca en toda la región del noreste de Estados Unidos.

Bowser anunció la cancelación preventiva de las clases el viernes y que el gobierno de la ciudad cerraría oficinas al mediodía, horas antes de la tormenta prevista.

Fueron cancelados los partidos de basquetbol colegial, los conciertos de Garth Brooks y otros eventos que fueran a desarrollarse en zonas ubicadas en la ruta de las nevadas. Los empleados federales aguardaban a saber si irían a trabajar o no el viernes.

Estaban vigentes las alertas de una gran tormenta de nieve en la ruta que seguiría el meteoro, desde Arkansas hasta Tennessee y Kentucky, hasta estados del noreste y tan distantes como NY.