El presidente Donald Trump decidió poner fin al programa encubierto dedicado a armar y entrenar a las tropas de los rebeldes en Siria, una medida que Rusia presionó durante mucho tiempo, según funcionarios estadounidenses.

El programa de la CIA comenzó en el 2013 y fue una de las piezas centrales de la política del expresidente Barack Obama para tratar de presionar al régimen del presidente Bashar al Asad, cuya salida del poder defendió el anterior gobierno como única vía posible para la paz.

Los funcionarios, que hablaron bajo condición de anonimato, aseguran que la eliminación del programa refleja el interés de Trump en trabajar con el Kremlin, que en su momento consideró la idea de armar a los rebeldes sirios como un ataque directo a sus intereses en la región. El fin del programa es también un reconocimiento de la influencia limitada de Washington y de su limitado deseo de echar Al Asad del poder.

Trump tomó la decisión de eliminar el programa de la CIA hace casi un mes después de una reunión en el Despacho Oval de la Casa Blanca con el director de la CIA, Mike Pompeo, y el general H. R. McMaster, asesor de Trump en asuntos de seguridad nacional.

La decisión se produjo justo antes de la reunión que mantuvieron Trump y Vladimir Putin, el 7 de julio en Hamburgo, en la cumbre del G20. Según los funcionarios la decisión no era una condición para las negociaciones para el alto al fuego, que se desarrollaron durante semanas entre los gobiernos de Rusia, Jordania y Estados Unidos.