Ingenieros de BP evaluaban opciones para controlar el derrame de petróleo en el Golfo de México, luego de que un traspié con una enorme cúpula de contención avivó el temor a un prolongado y creciente desastre ambiental.

El derrame por una fuga en un pozo petrolero se está extendiendo hacia el oeste, alejándose de las playas de Florida hacia importantes canales de transporte y áreas con rica vida marina en la costa central de Luisiana, donde se ha prohibido la pesca de peces y camarones y la extracción de ostras.

BP está estudiando varias nuevas opciones para controlar el derrame luego de que su cámara de contención de 98 toneladas, que tardó dos semanas en construir, tuvo un desperfecto el sábado.

Una acumulación de gas cristalizado en la cámara con forma de cúpula obligó a los ingenieros a aplazar las tareas para ubicar la enorme estructura de contención sobre la fuga y canalizar el petróleo que brota desde el pozo hacia una embarcación en la superficie.

"Estamos reuniendo algunos datos para ayudarnos con dos cosas. Una sería otra forma de contención, la segunda son otras vías para detener en efecto el flujo", dijo el director de operaciones de BP, Doug Suttles, a Reuters en Venice, Luisiana.

BP también está explorando formas para superar el problema de la estructura con los hidratos de gas, o gas metano semilíquido, que impediría el paso del petróleo por la tubería de la estructura hacia la superficie.

La mini cúpula

Una posibilidad sería una cúpula más pequeña; lo llamamos el "sombrero de copa". La segunda es encontrar una forma para colocar una espita al tubo extractor, la pieza de tubería por la cual fluye el petróleo, y llevarlo directamente a la tubería hacia un barco en la superficie", dijo Suttles.

El tener que realizar las operaciones 1.6 kilómetros bajo la superficie del océano complica los esfuerzos de BP. Los ingenieros trabajan con vehículos a control remoto en la oscuridad del mar profundo.

Al menos 5,000 barriles (795,000 litros) de petróleo al día son volcados al Golfo desde que la plataforma Deepwater Horizon explotó el 20 de abril, causando la muerte de 11 trabajadores.

La fuga de crudo amenaza con convertirse en el peor derrame petrolero en la historia de Estados Unidos.

En Dauphin Island, Alabama, una isla que es centro vacacional, los visitantes hallaron el sábado bolas de alquitrán en una corta extensión de costa y expertos realizan pruebas al material para determinar si éste proviene del derrame del Golfo.

Desastre ecológico

El derrame amenaza con ser un desastre ecológico para playas, refugios de vida natural y zonas de pesca. Además obligó al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a replantearse planes para abrir más aguas a la perforación en busca de crudo.

El desastre podría frenar la exploración y desarrollo de proyectos petroleros mar adentro en todo el mundo, advirtió el domingo Nobuo Tanaka, director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía (AIE).

"El potencial futuro está en la exploración en aguas profundas y en el Artico, por lo que si se desacelera la inversión mar adentro, esa es una preocupación", dijo Tanaka a Reuters.

El presidente ejecutivo de BP, Tony Hayward, dijo al diario Sunday Telegraph que podrían pasar semanas o meses antes de que el derrame esté bajo control. Hayward señaló que la compañía podría gastar 10 millones de dólares al día en las tareas de limpieza.

"inyección de basura"

BP podría tratar de conectar el dañado mecanismo de prevención de explosiones en el pozo al bombear desechos hacia él a alta presión, un método llamado "inyección de basura", o colocando un nuevo mecanismo de prevención arriba.

"Ellos en la práctica van a tomar un montón de desechos -algunas neumáticos rotos, pelotas de golf y cosas así- y bajo una muy alta presión van a inyectarlo en el mecanismo de prevención y ver si pueden bloquearlo para detener la filtración", dijo el almirante Thad Allen, de la Guardia Costera estadounidense, a CBS News.

BP también está perforando un pozo de alivio para detener la salida de petróleo, pero la tarea tomará de dos a tres meses.

Cientos de botes desplegaron barreras protectoras flotantes y utilizaron dispersantes para deshacer el espeso petróleo el domingo, pero condiciones marítimas adversas amenazan con dificultar esas tareas.

Las tripulaciones han desplegado más de 305 kilómetros de barreras flotantes y vertieron 1.2 millones de litros de dispersantes químicos.

Sacos de arena

El principal contacto del derrame con las costas se ha dado hasta el momento en las deshabitadas islas Chandeleur, frente a Luisiana, mayormente destinadas a una reserva de vida silvestre. En los próximos días se teme un contacto más extendido.

Los pronósticos muestran que la enorme mancha de petróleo se desplazará al oeste, debido a los fuertes vientos que soplarán desde el suroeste hasta el próximo fin de semana.

El domingo se declaró el estado de emergencia en los distritos de Lafourche en Luisiana, al oeste del delta del Mississippi, donde ya se realiza entrenamiento para enseñar a los pescadores locales a desplegar las barreras y para asistir a los contratistas que luchan contra el derrame.

La mancha estaba a 13 kilómetros de la costa de Port Fourchon, con petróleo pesado 45 kilómetros mar adentro, dijo Charlotte Randolph, cabeza del distrito de Lafourche. "Mantenemos una estrecha vigilancia, desplegando barreras y cerrando algunas playas", declaró Randolph.

Camiones transportando arena llegaban hasta Port Fourchon para llenar sacos que serán arrojados por helicópteros de la Guardia Nacional en cinco áreas frente a la costa.