Ciudad de México. Desde su regreso a La Habana el mes pasado, después de 16 años en una prisión federal de Estados Unidos, los tres miembros restantes de la red de espionaje conocida como Los Cinco han tenido una presencia frecuente en la televisión estatal. Dondequiera que vayan, visitando universidades o a conciertos al aire libre en su honor, los celebran como héroes de la República.

Hablan con una confianza y una franqueza inusual entre funcionarios comunistas de su generación, que rara vez se desvían fuera del guión o muestran emociones. A pesar de sus años tras las rejas, son relativamente jóvenes, al menos para los estándares de liderazgo cubano.

Y con cada aparición pública, más cubanos y observadores de Cuba se preguntan cuál podría ser el futuro político de los cinco, especialmente del cabecilla del grupo, Gerardo Hernández.

Aunque varios de ellos no habían puesto un pie en la isla en 20 años, la campaña internacional incesante de La Habana para liberar a los hombres les ha hecho sin duda los rostros más reconocibles en el gobierno cubano después de los Castro. Una generación de escolares cubanos creció memorizando sus nombres y biografías.

Hernández, de 49 años, estaba cumpliendo dos cadenas perpetuas más 15 años, cuando fue liberado como parte de un intercambio de prisioneros por un topo de la CIA en Cuba, que también provocó la liberación de Alan Gross, un subcontratista de origen judío del gobierno estadounidense.

Enviado por La Habana para infiltrarse en grupos anticastristas en Miami, Hernández fue declarado culpable de conspiración para cometer asesinato, habiendo pasado información que Cuba usó en el derribo de dos aviones civiles operados por grupos del exilio Hermanos al Rescate, matando a cuatro en 1996.

Hemos soñado con este momento durante mucho tiempo , dijo Hernández a la televisión cubana poco después de su llegada, conteniendo las lágrimas. Lo único que nos levantaba el ánimo era el anhelo de volver a casa y estar con el pueblo cubano de nuevo .

Valió la pena , aseguró.

Futuro desconocido

Los agentes liberados no han dicho algo específico acerca de sus planes. Pero cuando el gobierno de Obama accedió a enviarlos de vuelta, posiblemente Cuba pudo enviar otro grupo de agentes de inteligencia a EU.

La sucesión del liderazgo sigue siendo un tema delicado en la isla. Fidel Castro, de 88 años, ya en retiro, no ha sido visto en público en un año. Su hermano Raúl, de 83 años, dice que se retirará cuando su mandato presidencial expire en el 2018. En la línea de sucesión sigue el primer vicepresidente, Miguel Díaz-Canel, de 54 años, un tecnócrata que ha fincado su camino en las filas del Partido Comunista, pero que no tiene una identidad política propia.

Fidel Castro dejó como legado una crisis política que su hermano ha diferido sólo temporalmente. Con el poder concentrado en una sola familia por tanto tiempo, no está claro cómo los sucesores de los Castro serán capaces de tener la autoridad necesaria para sostener el sistema de partido único.

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En duda, solidez del régimen

Cuba es el único país de América que no permite a sus ciudadanos votar por sus principales líderes. En lugar de urnas, el poder en la era de los Castro se funda en actos de heroísmo y sacrificio al servicio de su revolución. Algunas de las figuras de más alto nivel en el Partido Comunista y el gobierno cubano son generales septuagenarios que alguna vez fueron soldados adolescentes en el ejército rebelde de los Castro.

Raúl Castro ha tratado de cambiar eso. Después de tomar las riendas cuando su hermano mayor se enfermó en el 2006, sorprendió a los cubanos al purgar las filas de figuras civiles más jóvenes entre ellos el ministro de Economía, Carlos Lage, y el ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez Roque que estaban cerca de su hermano y eran vistos como posibles sucesores. Fueron grabadas en secreto sus ambiciones y codicia por las mieles del poder , dijo Fidel Castro, para quienes no se habían sacrificado en absoluto .

Como figura de transición, Raúl Castro ha tratado de institucionalizar el poder político en el Partido Comunista y abandonar la figura de líder único, como sucede ahora en los modelos chino y vietnamita. Introdujo límites de mandato y promovió a más mujeres, afrocubanos y figuras más jóvenes, dejando en claro que el poder iría a los que han trabajado a través del sistema y se levantan por sus propios méritos y no por la fuerza de su carisma personal.

El problema es que los medios estatales de la isla han dedicado medio siglo a la promoción de la legitimidad política de los Castro, glorificando interminablemente las osadas hazañas de su victoria de la guerrilla en 1959.

Esta cultura de heroísmo revolucionario disminuye casi inevitablemente a las figuras más jóvenes en el gobierno, que han hecho sus carreras no en el campo de batalla, o en las prisiones estadounidenses, sino en el tedio de las reuniones de finanzas y sesiones de planificación de azúcar de una cosecha anual.

Esto provoca un déficit de credibilidad paralizante cuando los Castro se hayan ido. Nadie sabe lo que pasaría si un civil como Díaz-Canel enfrentara a los viejos camaradas leales, que todavía dominan la dirección del partido y operan lucrativas empresas estatales en turismo y comercio minorista, entre otros sectores.

¿Continuidad o apertura?

Hasta la fecha, sólo uno de Los Cinco, Fernando González, quien regresó el año pasado después de completar su condena en prisión, ha buscado un liderazgo civil, como vicepresidente del Instituto Cubano de Amistad, que trabaja con grupos pro cubanos en el exterior del país.

Creo que se integran al sistema político cubano con mucha credibilidad , dijo Arturo López-Levy, ex analista del gobierno cubano que ahora es profesor visitante en la Universidad de Nueva York.

Las credenciales revolucionarias de los agentes son inexpugnables. Como agentes encubiertos en Miami, no eran una unidad sino parte de una red más amplia de recolección de inteligencia anulada por el FBI. Los cinco son los únicos que se negaron a convertirse en informantes del FBI y por ello enfrentaron largas penas de prisión.

Es muy difícil cuestionar a alguien que ha hecho el tipo de sacrificios por la revolución que ellos tienen , añadió López-Levy.

El movimiento de Barack Obama para normalizar las relaciones con la isla casi asegura que después de los Castro la vida en Cuba será definida fundamentalmente por su relación con Estados Unidos y por una creciente presión sobre la nación del Caribe para abrir su sistema político y económico. Es un escenario que no presagia nada bueno para una figura débil.

Las autoridades cubanas han volteado hacia Venezuela, donde Nicolás Maduro, el heredero elegido por Hugo Chávez, lucha por hacer reformas económicas y de sentido común, aparentemente paralizadas por su temor a traicionar los deseos de su elector. Su índice de aprobación ha caído a 22%, un mínimo histórico.

Sin embargo, la colocación de Los Cinco en futuros roles de liderazgo podría antagonizar con grupos anticastristas de Estados Unidos. Si el gobierno cubano realmente quiere relaciones amistosas con Washington, no sería prudente que tengan algo que ver con esa gente , dijo Frank Calzón, director del Centro para una Cuba Libre de Washington, que se opone al deshielo de Barack Obama con La Habana.

Otros ven que estos hombres pueden estar más preparados para comprometerse con Estados Unidos que otros funcionarios cubanos de su generación. Hablan inglés, han pasado la mayor parte de su vida adulta en EU y, a pesar del largo encarcelamiento, no han mostrado algún resentimiento o rencor, expresando reiteradamente su gratitud a los estadounidenses y abogados que apoyaron su liberación.

Calzón indicó que a pesar de frecuentes protestas del gobierno cubano sobre las condiciones que tuvieron en prisión, los agentes regresaron a casa con aspecto saludable y bien alimentados, a diferencia del cautivo estadounidense Alan Gross, que volvió frágil y sin varios dientes, después de cinco años en un hospital militar cubano.

Cuando la esposa de Hernández lo recibió, los cubanos se sorprendieron al ver que ella estaba notablemente embarazada, porque las visitas conyugales no están permitidas en el sistema penitenciario federal de Estados Unidos. Pero como parte de las negociaciones secretas sobre el intercambio de prisioneros, los funcionarios estadounidenses permitieron a la pareja concebir por inseminación artificial; o mando a distancia , como Hernández bromeó en la televisión cubana.

Su hija, Gema, nació el pasado 6 de enero, apenas 19 días después de su regreso.

Nick Miroff es corresponsal en América Latina para cubrir desde la frontera México-Estados Unidos hasta el Cono Sur.

Llamados Los Cinco, pueden haber sido elegidos por Estados Unidos para suceder en el poder de Cuba a la salida de los Castro.

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