Miami. Algunos cubanoamericanos, jóvenes y adultos, muchos de los cuales han construido sus vidas en la ciudad de Miami, a más de 90 millas de la isla, comparten un deseo en común, tener una Cuba democrática con elecciones libres, libertad de expresión y protección a los derechos humanos.

Pero las diferencias surgen rápidamente cuando describen lo que ellos piensan que sería necesario para que el país llegue a tener dichas libertades, y si la histórica visita del presidente Obama ayuda o perjudica dichos esfuerzos.

Para los cubanos en Miami, los más de 50 años de aislamiento contra Cuba son algo más que una antigua política exterior de Estados Unidos. Es una especie de retribución personal por lo arrebatado a sus familias en Cuba. Estén o no de acuerdo con el enfoque, después de la Revolución Cubana de 1959, a muchos cubanos que ahora viven en Miami les fue confiscado su patrimonio familiar por el gobierno de la isla o fueron prisioneros políticos; en algunos casos, son los hijos o nietos de personas que estaban o están cerca de alguien con esa historia. Y muchos cubanoamericanos en EU seguirán las noticias de Cuba de la misma manera en que siguen las previsiones meteorológicas diarias. Mientras que los informes de los disidentes que son golpeados o detenidos forman parte del diálogo regular.

Algunos jóvenes cubanoamericanos piensan que es hora de que Estados Unidos intente un enfoque diferente con Cuba y apoyan los recientes cambios anunciados por el gobierno de Obama. Para este grupo, la visita de Obama la primera de un presidente norteamericano en casi 90 años es histórica.

Pero aún se muestran escépticos de que los recientes cambios por parte de Obama vayan a hacer algo para mejorar la represión contra los cubanos opositores al gobierno o aquellos que exigen respeto a los derechos humanos.

Algo muy claro para aquellos que rechazan rotundamente la visita del mandatario estadounidense a la isla, para quienes es vista como una traición; una señal para el gobierno cubano de que no es necesario llevar a cabo elecciones libres o cambiar sus duras políticas de derechos humanos para poder hacer negocios con Estados Unidos.

Mientras tanto, en Cuba, los manifestantes progubernamentales y policías interceptaron y rompieron una protesta disidente, en momentos en que el presidente Barack Obama arribaba a la isla.

Cerca de 300 personas rodearon a unos 50 miembros y seguidores del grupo disidente las Damas de Blanco, en su mayoría mujeres, a quienes lanzaron gritos a favor del gobierno.

Las disidentes fueron custodiadas entonces por mujeres policías hacia autobuses del transporte público.