La Habana. Diplomáticos de Estados Unidos y Cuba se sentaron a discutir cómo serán sus futuras relaciones; el papel que jugarán sus embajadas, y qué principios los regirán, pero también afirmaron que será complicado superar las diferencias que los mantuvieron enfrentados en las últimas cinco décadas.

La secretaria adjunta de Estado para los Asuntos del Hemisferio Occidental y contraparte de este encuentro, Roberta Jacobson, reconoció los obstáculos que se oponen a una normalización de las relaciones.

Las conversaciones del jueves se realizaron en dos segmentos, por la mañana se abordó la reinstalación de las relaciones diplomáticas y por la tarde temas potencias de una agenda de interés común, que contempla desde el combate a las drogas hasta el enfrentamiento a los desastres naturales.

Indicó que no hay un modelo para la apertura de embajadas, pero reconoció que la normalización significará abordar las diferencias, como la situación de los derechos humanos tal como lo entienden los Estados Unidos con libertad de asociación.

Las dos rondas de conversaciones estuvieron precedidas por una revisión semestral sobre migración, que hasta ahora ha sido el único punto de contacto formal entre las partes por años, que se realizó el miércoles y en el cual las partes monitorearon los acuerdos que tienen en la materia, los únicos firmados entre las dos naciones.