Cuba legalizará en agosto las productoras de cine privadas que trabajan desde hace varios años en la isla con la tolerancia oficial, un viejo reclamo de los cineastas, productores, técnicos y críticos del país, según un decreto oficial publicado este jueves.

El decreto 373 "tiene por objeto aprobar la figura del creador audiovisual y cinematográfico como artista independiente y los Colectivos de Creación Audiovisual y Cinematográficos (productoras independientes)", señala esta norma, firmada en marzo por el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, pero publicada este jueves en la Gaceta Oficial de Cuba.

El decreto, que entrará en vigor el 23 de agosto, busca "garantizar la calidad de sus producciones y el aprovechamiento óptimo de los recursos que el país emplea en el desarrollo de estas actividades".

Las productoras independientes tendrán ahora "amplias capacidades para el desarrollo de sus trabajos, como la posibilidad de contratar y ser contratado, de operar con cuentas bancarias y relacionarse con toda persona natural y jurídica cubana o extranjera", explicó el director del Instituto Cubano de Cine (ICAIC), Ramón Samada, en una entrevista con el diario oficial Granma.

El funcionario precisó que otras normas jurídicas, también publicadas este jueves en la Gaceta Oficial, "legalizan, complementan y crean nuevos mecanismos para el desarrollo de la producción cinematográfica", como "la creación del Fondo de fomento al cine cubano".

Desde 2013 un centenar de realizadores, productores, técnicos, críticos y especialistas de tres generaciones reclamaban a las autoridades la promulgación de una nueva ley de cine, la aprobación de la figura jurídica del creador audiovisual independiente y la formación de un fondo de fomento de la industria cinematográfica.

De hecho, el decreto es considerado el preámbulo de una nueva ley de cine en el país.

La única legislación sobre cine que existía hasta la fecha en la isla era la que dispuso la creación del ICAIC, el 20 de marzo de 1959, institución que por décadas se ocupó de todo lo concerniente a la actividad.

Pero la falta de recursos del ICAIC, y las decisiones a veces políticas para dar luz verde a un proyecto, propiciaron la creación de varias productoras de cine independientes que, sin personalidad jurídica, trabajan desde hace varios años con la tolerancia oficial.

Los cineastas cubanos también reclaman que una futura ley de cine incluya a sus colegas que viven y trabajan fuera de la isla.

Pero el decreto 373 deja claro que "es de aplicación a los ciudadanos cubanos y a los extranjeros, con residencia permanente en el territorio nacional".