En el Capitolio, los legisladores que están en desacuerdo con la defensa legal del presidente Obama sobre la operación militar en Libia tendrán dos opciones cuando reanuden sesiones esta semana. Podrían intentar secar los fondos para la campaña o presentar una desaprobación formal de que Obama se fue a la guerra sin autorización del Congreso.

La primera táctica rara vez ha funcionado en la historia estadounidense y la segunda no ha funcionado con Obama hasta la fecha.

El descontento en el Congreso quedó magnificado el sábado pasado cuando se dio a conocer un informe que afirma que la Casa Blanca ignoró a algunos de sus asesores legales al decidir la semana pasada que la campaña en Libia no debe ser considerada como hostilidades . La decisión le permitió darle la vuelta a la Resolución sobre Poderes de Guerra de 1973, una ley que exige a los presidentes informar al Congreso sobre cualquier conflicto militar en un lapso perentorio. Tras recibir el informe, el Congreso debe decidir si autoriza la operación.

El sábado, fuentes con conocimiento de las deliberaciones mencionaron que Obama no había vetado una opinión formal de la Oficina de Asesoría Legal del Departamento de Justicia, porque dicha opinión nunca se produjo. La integración de ese tipo de opiniones puede demorar meses. En vez de ello, según las fuentes, los asesores presentaron al Mandatario sus opiniones y seleccionaron una que era favorecida por la Casa Blanca y el Departamento de Estado.

A pesar de ello, muchos legisladores han dicho no estar convencidos de la lógica presidencial para evitar un debate con el Congreso sobre un conflicto armado que ya lleva más de tres meses.

El Presidente ha tenido que recurrir a dudosas maniobras legales porque sabe que enfrenta a un Congreso que no le daría la autorización , opinó el republicano de Ohio, Michael Turner. El legislador propuso una resolución que permitiría al Congreso una reprobación formal de la misión en Libia.

Esta semana, el debate sobre Libia se convertirá en una prueba clave para el líder de la mayoría republicana en la Cámara Baja, John Boehner, quien parece estar atrapado entre sus colegas y sus propios instintos. En la Cámara Baja, los miembros de la derecha y la izquierda exigen una confrontación definitiva con Obama. Boehner, por su parte, trata de evitarla. Cuando los legisladores dieron su apoyo a una propuesta para detener la campaña, Boehner a su vez propuso una extensión de 14 días al plazo que tiene Obama para defender su posición.

Obama se esperó 12 días y entonces dijo al Congreso que no necesitaba su autorización. Nuestras operaciones militares en Libia son distintas del tipo de hostilidades que contempla la ley de 1973 , arguyó la Casa Blanca.

En la lógica del presidente Obama, las fuerzas de Estados Unidos se limitan a misiones de aprovisionamiento, logística e inteligencia, aunque aviones no tripulados siguen atacando objetivos en Libia.