Santiago. El peor estallido social desde el retorno de la democracia en Chile no cede, tras una violenta madrugada que dejó dos muertos y 716 detenidos, con nuevos incidentes este domingo en el centro de Santiago y otras ciudades del país.

Manifestantes encapuchados volvieron a enfrentarse con efectivos policiales en la céntrica Plaza Italia, fuertemente resguardada, en una nueva jornada de rabia callejera que no cesa y que refleja un extendido malestar social.

“El pueblo unido jamás será vencido”, gritaban a coro los manifestantes, rememorando una consigna que se hizo popular durante las protestas contra la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

Las manifestaciones dejaban 716 detenidos en todo Chile, y dos mujeres muertas tras el incendio en un supermercado en el sur de Santiago, según un balance oficial. Inicialmente, las autoridades habían informado de tres fallecidos en ese incidente durante actos vandálicos.

Dos personas resultaron heridas de bala y se encontraban graves tras un incidente con una patrulla militar, también en el sur de la ciudad, en un contexto de saqueos, según afirmó Javier Iturriaga, jefe militar a cargo de la seguridad tras la instauración del estado de emergencia en cinco regiones del país.

Los incidentes, especialmente saqueos, se generaron pese a la instauración del toque de queda a partir de las 10:00 de la noche, en medio del estado de emergencia, medida se estudiaba aplicar también este domingo en esas cinco regiones, detalló Iturriaga en un mensaje público.

Tristeza, rabia, impotencia

“Es muy triste todo lo que está pasando, pero la gente está indignada porque no la escuchan”, comentó Antonia, de 26 años, en el centro de Santiago, que mostraba imágenes dantescas de destrucción, con semáforos en el suelo, restos de autobuses quemados, comercios saqueados y miles de piedras y palos sobre las calles.

“Me sorprendió. Pensábamos que todo estaba tranquilo y que podíamos estar tranquilos acá, y pasa esto es increíble. Es preocupante, porque venimos de Venezuela, con una situación similar”, dijo el venezolano Kendrick Chourio, de 31 años, que arribó a Chile hace seis meses.

Ciudad paralizada y desolada

Prácticamente todo el gran comercio permanece cerrado. Hay escaso transporte público, en tanto que había vuelos suspendidos o cancelados en el aeropuerto.

En el pequeño comercio que sí decidió abrir y en algunas gasolineras había extensas filas para abastecerse de víveres y combustible, ante el temor de que se genere un desabastecimiento y un mayor caos vuelva a generarse el lunes.

Los estudiantes llamaron a nuevas movilizaciones, y se prevé una gran dificultad en los traslados, al mantenerse gran parte del metro cerrado por los daños causados el viernes en la noche.