Con la miniserie Chernobyl de HBO, el accidente de la central nuclear en la Ucrania soviética de 1986 se ha vuelto un fenómeno cultural convirtiendo al reactor enterrado en un destino turístico.

La reconstrucción meticulosa del grave accidente humano y la disfunción del sistema soviético tienen como objetivo documentar lo que sucedió y sus razones.

La extensión de las consecuencias geopolíticas de Chernobyl es menos conocida. Los efectos de Chernobyl fueron mucho más allá de la radiación y se extendieron a través del tejido social y político de una sociedad en deterioro.

Chernobyl ayudó a derribar a la Unión Soviética y restringió las opciones nucleares de Ucrania. El tema todavía influye al día de hoy en las líneas del frente de guerra en el este de Ucrania.

Chernobyl sacudió profundamente al entonces recién ascendido líder soviético Mijaíl Gorbachov.

Gorbachov aprendió a desconfiar más del complejo militar-industrial soviético, incluida su tecnológica y su capacidad para sostener una carrera de armas con los Estados Unidos.

Chernobyl ayudó a consolidar su compromiso con el control de armas, que finalmente dio como resultado el histórico Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio, firmado en 1987, y el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, firmado en 1991.

Estas políticas de desarme hicieron que Mijaíl Gorbachov se enfrentara a una serie de enemigos conservadores que se negaban a comprender que la época soviética ya había pasado.

El impacto de Chernobyl también provocó un fuerte sentimiento popular antinuclear y anti-establishment en toda la URSS.

Junto al reactor nuclear, la era soviética también acabó sepultada.