Decenas de miles de brasileños volvieron a salir este sábado a las calles de varias ciudades de Brasil para pedir la destitución del presidente Jair Bolsonaro, cada vez más desgastado sobre todo por su caótica gestión de la pandemia, constataron periodistas de la AFP.

Se trata de la cuarta jornada de manifestaciones convocada desde fines de mayo por partidos políticos de izquierda, sindicatos y movimientos sociales contra Bolsonaro, que además está siendo investigado por la Fiscalía por supuestamente no denunciar sospechas de irregularidades en la negociación de vacunas anticovid.

Mientras, Bolsonaro paseó en moto con varios ministros por diversas zonas de la capital, Brasilia, saludando a seguidores.

Miles de manifestantes, protegidos por mascarillas, se concentraron por la tarde en la Avenida Paulista, en el centro de Sao Paulo, y marcharon pacíficamente cargando pancartas con lemas como "Impeachment ya" o "Fuera Bolsonaro".

También gritaron consignas contra la corrupción, la tardía campaña de vacunación, el disparado desempleo y reclamos para un aumento de las ayudas de emergencia a los más pobres en tiempos de pandemia, que ya deja más de 550,000 muertos en Brasil.

"Considero a este gobierno genocida, porque es responsable de la no adquisición de vacunas. Muchas personas murieron por falta de vacunas", declaró a la AFP Adalberto Pessoa, un profesor universitario de 60 años.

Al caer la noche, según imágenes de la televisión, un grupo de manifestantes radicales atacó una sucursal bancaria y fue dispersado por a policía con gas lacrimógeno.

"Por la democracia"

Una de las protestas que arrancó más temprano -de las más de 400 realizadas según los organizadores en ciudades y municipios de Brasil y en lugares del exterior- fue la del centro de Rio de Janeiro, donde miles de personas hicieron sentir sus reproches en el "día de unir al país en defensa de la democracia, la vida de los brasileños y del fuera Bolsonaro", según reza la convocatoria.

Los manifestantes, la mayoría vestidos de rojo y luciendo barbijo, portaban pancartas con lemas como "Fuera corrupto criminal", "Nadie aguanta más", "Fuera Bolsonaro" y "Las revoluciones son imposibles hasta que se vuelven inevitables".

"Es muy importante que todo aquel que se sienta ofendido u oprimido por este gobierno, venga a la calle, porque necesitamos luchar por la vuelta a la democracia", declaró a la AFP Laíse de Oliveira, una asistente social de 65 años.

Hasta entrada la noche, la prensa brasileña reportó, con imágenes de avenidas llenas de manifestantes incluidas vistas aéreas, protestas contra Bolsonaro en los 26 estados brasileños y en el Distrito Federal, sin que se hayan reportado episodios de violencia.

Popularidad a la baja

Muchos de los manifestantes por todo el país lucieron la bandera brasileña, en un intento de reapropiarse del símbolo nacional normalmente utilizado por los simpatizantes de Bolsonaro.

Ni los organizadores ni las autoridades divulgaron una estimación global de asistentes a las marchas.

Bolsonaro, criticado también por su discurso a favor de la explotación de las áreas protegidas de la Amazonía, entre ellas las reservas indígenas, sus políticas sobre armas y su ambicioso programa de privatizaciones, vive su peor momento desde que llegó al poder en 2019.

Su popularidad está en su nivel más bajo, 24%, y los sondeos indican que en las presidenciales de octubre del año que viene sería derrotado por su mayor rival, el expresidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva, cuyo Partido de los Trabajadores (PT) es uno los grandes promotores de las protestas de este sábado.

La oposición presentó el 30 de junio un "superpedido de impeachment", que condensa un centenar de solicitudes de destitución ya presentados ante la Cámara de Diputados con más de 20 acusaciones diferentes contra el mandatario.

Pero de momento Bolsonaro cuenta con apoyo suficiente en el Congreso para bloquear estas iniciativas para destituirlo, incluido el respaldo del presidente de la Cámara de Diputados, que es quien debe dar curso a ese tipo de demandas.