Washington. Las capitales europeas celebraron la visita del secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, en junio, cuando el principal diplomático del presidente Joe Biden hacía chistes en francés en París, posaba para selfies con jóvenes franceses y hablaba largo y tendido sobre revitalizar la relación atlántica.

Pero menos de tres meses después de la gira de reparación de lazos de Blinken, luego de la complicada relación bilateral con Donald Trump, Washington se encuentra en una crisis diplomática sin precedentes con Francia por un acuerdo trilateral con Gran Bretaña para suministrar a Australia submarinos de propulsión nuclear, lo que hundió un contrato de 40,000 millones de dólares por buques diseñados por Francia.

Francia reaccionó con furia, diciendo que el nuevo acuerdo se había tramado a sus espaldas y, recurriendo a un lenguaje casi inédito en los pronunciamientos públicos entre aliados, lo calificó de "brutal" y de "puñalada por la espalda".

El viernes fue más allá, tomando la extraordinaria medida de llamar a consultas a sus embajadores en Washington y Canberra, y acusar al gobierno Biden de actuar como Trump al dejar de lado a París.

"Esto hace que los europeos se den cuenta de que quizá algunas de las políticas de Trump, más allá de los escándalos y los tuits, no eran una aberración sino que señalaban un alejamiento más profundo de Europa", dijo Benjamin Haddad, director del Centro de Europa del Atlantic Council.

"En un momento en el que el gobierno de Biden quiere reunir a los europeos en un frente transatlántico común para hacer frente a la asertividad china, ¿por qué no traer al actor clave de la UE en la región?".

Algunos consideran que es una torpeza política del gobierno de Biden, justo después del caótico final de la intervención estadounidense en Afganistán, que duró dos décadas y sobre la que los países europeos se quejaron de que no se les había consultado adecuadamente.

Al igual que en Afganistán, esta nueva operación "Estados Unidos primero está mal concebida y aun más mal ejecutada", dijo un diplomático francés.

China, “riéndose”

El acuerdo trilateral sobre los submarinos debería reforzar la mano de Estados Unidos y sus aliados frente al creciente poderío chino, pero el daño causado por el distanciamiento de Francia podría ser mayor.

"China debe estar riéndose hasta el cansancio", dijo Francois Heisbourg, asesor principal para Europa del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos. "Tienen la perspectiva de eliminar la posible presencia de Europa junto a Estados Unidos en la zona del Indo-Pacífico".