Venice, EU.- La gigante de energía BP, cuya reputación fue golpeada por un catastrófico derrame de petróleo que amenaza las costas del Golfo de México, que trabaja para frenar la emanación submarina y reiteró su promesa de pagar la limpieza y compensar los daños.

A medida que las aguas ennegrecidas por el crudo rodeaban las costas de Louisiana, la firma británica recibía fuertes críticas y la presión del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para que frene, o controle, lo que se está convirtiendo en el peor derrame petrolero en la historia estadounidense.

La enorme mancha de crudo cubre un área estimada de 208 por 112 kilómetros y amenaza el transporte, la vida salvaje, las playas y una de las zonas de pesca más fértiles de la nación, que llevó a Obama a llamarlo "un desastre ambiental masivo y potencialmente sin precedentes".

Los expertos estadounidenses y de BP sostienen que es imposible conocer exactamente cuánto petróleo fue vertido al mar desde que se hundió la plataforma el 22 de abril, pero el Gobierno calcula que unos 5,000 barriles (795,000 litros) fluyen diariamente hacia las aguas del Golfo.

Las acciones de BP ampliaron su caída a medida que crecen los temores a que la cantidad de crudo que mana del pozo dañado y los costos de su limpieza sean mayores a lo previsto. Los títulos de BP perdieron un 6.4% a 48.84 dólares en las operaciones de Estados Unidos.

Toda la responsabilidad

El presidente ejecutivo de BP, Tony Hayward, reconoció la total responsabilidad de la compañía, un día después de que el secretario del Interior de Estados Unidos, Ken Salazar dijera que su trabajo consiste "básicamente en mantener una bota en el cuello de British Petroleum".

"Somos responsables, no por el accidente, pero somos responsables por el petróleo y por lidiar con éste y limpiar la situación", dijo Hayward al programa "Today" de la cadena NBC.

El ejecutivo también explicó a la emisora National Public Radio que la compañía pagaría "todos los reclamos legítimos" resultantes del derrame.

Investigación oficial

Eric Holder, fiscal general de Estados Unidos, dijo el lunes que el Departamento de Justicia forma parte de la investigación oficial sobre el incidente, pero un funcionario luego aclaró que no se trata de un proceso criminal.

En Luisiana, los habitantes de áreas costeras se preparaban para la llegada del derrame.

"Existe la posibilidad de que perdamos completamente nuestra actividad pesquera. Me refiero no solo los clientes, si no todo", dijo Ross Barkhurst, dueño de un barco en Venice.

Problemas técnicos

En una visita a Luisiana, uno de los cuatro estados costeros en riesgo, Obama enfatizó el domingo que BP era responsable por el derrame y debería pagar la limpieza, que involucra a cientos de botes y aviones y miles de funcionarios militares y civiles.

BP aún no estimó los costos ligados al desastre ecológico, que se produjo tras la explosión y el hundimiento de una plataforma operada por la firma Transocean con sede en Suiza. Pero analistas estiman que rondará los 14,000 millones de dólares.

La compañía británica dijo la semana pasada que estaba desembolsando unos 6 millones de dólares diarios, junto a su socio en el pozo, Anadarko Petroleum, para limpiar la mancha del derrame y admitió que la suma subirá fuerte una vez que llegue a tierra en forma masiva.

Hayward dijo que las opciones técnicas que maneja la compañía para sellar la ruptura incluye un sistema subacuático de contención que capturará el petróleo y lo conducirá a un barco tanquero en la superficie. Otra posibilidad es cavar un pozo de alivio.

"El peor escenario sería si tuviéramos que trabajar en la contención por dos o tres meses mientras se perfora el pozo de alivio", dijo a NBC.

BP también utiliza robots acuáticos para intentar reparar el equipo diseñado para prevenir explosiones, un mecanismo que falló y no logró retener al crudo tras el accidente.

Personal de BP han comparado esa tarea con realizar "una cirugía a corazón abierto a 1,500 metros de profundidad y en la oscuridad".

"Nadie entiende porqué falló", dijo Hayward.

La marea negra aparentemente se está moviendo hacia las costas de Alabama y Florida, rodeando las islas Chendeleur al sudeste de Luisiana en los próximos días, dijo la Administración Nacional Oceanográfica y Atmosférica.

Impacto en la vida salvaje

El domingo las autoridades restringieron por 10 días la pesca en un área entre Luisiana y Florida para evitar cualquier posibilidad de que alimentos marinos contaminados lleguen a los puntos de venta al consumidor.

La industria pesquera del Golfo es la segunda de Estados Unidos detrás de la de Alaska y provee la mayor parte de las ostras y los langostinos del país.

Expertos en vida salvaje temen que el desastre mate a numerosos animales, incluyendo aves. Autoridades del área están analizando los restos de 19 tortugas marinas que fueron halladas muertas cerca de un puerto de Misisipi, pero no habían establecido si tenían relación con el derrame.

Fiscales generales de cinco de los estados del Golfo, Luisiana, Misisipi, Alabama, Florida y Texas, se reunieron el domingo para escribir el borrador de un texto para Obama y BP que apunta a recibir ayuda federal y compensaciones económicas de la corporación de la manera más simple.

Muchas de las comunidades costeras que están en la ruta de la mancha de crudo, incluyendo Venice, fueron devastadas por el huracán Katrina en 2005.

"Es catastrófico, como Katrina", dijo Frances Lacross, un residente local.

El desastre inminente en el Golfo amenaza con eclipsar al protagonizado en 1989 por el Exxon Valdez en Alaska, el mayor derrame de petróleo que tuvo Estados Unidos hasta el momento.