Beirut. Un fuerte aumento en los ataques aéreos del gobierno sirio en contra de las zonas controladas por los rebeldes de Aleppo en los últimos días provocó ayer un nuevo éxodo de la población civil de la ciudad norteña, así como exhortos por parte de la oposición siria para implementar duras medidas internacionales en contra del régimen del presidente sirio Bashar al-Assad.

La escalada de violencia ha coincidido con el lanzamiento de las tan esperadas conversaciones de paz en Suiza el mes pasado y generó más dudas sobre la posibilidad de que las negociaciones, de por sí estancadas, tengan éxito en poner fin al derramamiento de sangre que envuelve a Siria.

Tan sólo en las dos semanas desde que comenzaron las conversaciones de paz, más de 700 personas han muerto en Aleppo, la cifra más alta registrada desde que los rebeldes capturaron cerca de la mitad de la capital comercial de Siria en julio del 2012, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña. Coalición Nacional para las Fuerzas de la Oposición y la Revolución Siria afirmaron que la cifra de muertos era de 1,242.

La gran mayoría de las víctimas eran civiles muertos en los llamados bombardeos de barril, en los que barriles cargados de explosivos, combustibles y esquirlas, como clavos y tornillos, son lanzados desde helicópteros o aviones. Estas bombas, rudimentarias pero muy eficaces, carecen de precisión y tienen el poder para derribar edificios enteros.