La Policía filipina acusó de rebelión y arrestó al senador Antonio Trillanes, uno de los grandes críticos del presidente Rodrigo Duterte, tres semanas después de que el mandatario anulara su amnistía concedida en 2011 tras la condena por participar en tres levantamientos militares hace más de una década.

Varios agentes, encabezados por el jefe de la Policía Nacional en Manila, Guillermo Eleazar, detuvieron al congresista en el estacionamiento del Senado, donde llevaba tres semanas recluido precisamente para eludir su arresto inminente que ordenó Duterte.

“La democracia ha perdido hoy”, dijo Trillanes a los medios en el Senado antes de su detención, ordenada por la sala 105 del tribunal regional de Manila a petición del Departamento de Justicia, después de que dos jueces de la misma Corte hubieran denegado antes esa solicitud.

Duterte anuló a principios de mes el perdón que el anterior presidente, Benigno Aquino III, concedió a Trillanes mientras cumplía condena por su participación en tres intentos golpistas entre el 2003 y 2007, cuando era oficial de la Marina.

El arresto de Trillanes es el segundo de un legislador durante el mandato de Duterte, después del de la senadora Leila de Lima, que permanece en prisión sin juicio desde febrero del 2017 acusada de aceptar sobornos de narcotraficantes, cargo que niega y considera una fabricación para dañarla.