Luego de que el viernes pasado el Congreso de Paraguay destituyera al presidente Fernando Lugo, las reacciones en América Latina no tardaron. La mandataria de Brasil, Dilma Rousseff, sugirió expulsar al país del Mercosur y la Unasur, al mismo tiempo el jefe del Ejecutivo venezolano, Hugo Chávez, ordenó suspender el envío de crudo y retiró al embajador del país en Asunción.

Dilma reiteró que el Mercosur y la Unasur son organismos que tienen cláusulas en sus estatutos que requiere el respeto de las reglas democráticas.

"Hay pena anticipada" para aquellos que no cumplen con "los principios que caracterizan a una democracia", dijo Dilma. Para ella Paraguay está experimentando una "situación complicada".

Para un país que viola la cláusula de la democracia la sanción es "la no participación de los organismos multilaterales. Es decir, la expulsión del Mercosur y la Unasur ".

El presidente venezolano, Hugo Chávez, calificó como un golpe de Estado el juicio político que finalizó con la destitución de Lugo y el nombramiento del vicepresidente Federico Franco como nuevo jefe del Ejecutivo.

"No reconocemos ese Gobierno. He ordenado retirar el embajador en Asunción, que recoja sus cosas y se venga. Y también vamos a retirar el envío de petróleo. A partir de ahora que cese el envío de petróleo", dijo Chávez durante un acto militar.

Venezuela suministró a Paraguay 7,500 barriles por día (bpd) de crudo el año pasado bajo el Acuerdo Energético de Caracas, un pacto regional que involucra un laxo acuerdo de financiamiento y que permite el pago de la factura con bienes agrícolas y servicios de toda índole.

Aunque el volumen no es significativo dentro del patrón de exportaciones de la petrolera estatal venezolana PDVSA, representa 27% del consumo de combustibles de Paraguay, que se sitúa en unos 28,000 barriles por día, según el Departamento de Energía de Estados Unidos.

Además, con el retiro de su embajador, Venezuela se suma a Ecuador, Argentina, Brasil, Uruguay y Chile, que han retirado o llamado a consultas a sus representantes en Asunción, en una muestra de su malestar por la rápida destitución de Lugo.

Lugo fue apartado del poder a menos de un año de las próximas elecciones por su responsabilidad en una creciente conflictividad social, que llegó a su cenit ocho días atrás durante un enfrentamiento de fuerzas de seguridad y campesinos que dejó 17 muertos, según la acusación del Congreso.

Contenido de la Red Iberoamericana de Prensa Económica