La era de las tecnologías financieras (fintech, por su acrónimo en inglés) ha ofrecido varias propuestas en el ámbito de los préstamos y también en cómo saldar adeudos. Las plataformas de préstamos entre personas (conocidas como peer to peer lending) han ayudado a que varios inversionistas le presten a una persona para que liquide sus compromisos financieros, a una mejor tasa que la ofrecida por los bancos tradicionales, en un esquema conocido como fondeo colectivo.

A estos esquemas se suman plataformas como Digitt, una fintech tapatía que ofrece a sus usuarios la posibilidad de transferir su deuda del banco a Digitt. Al hacer esto, la firma le paga banco y la cantidad saldada se convierte en un nuevo préstamo ahora con ellos, pero con una tasa de interés y pagos fijos, lo cual puede ahorrarle a las personas alrededor de 65% en intereses, según explica a El Economista David García Aceves, fundador de la startup.

La firma que David encabeza, nacida a partir de una experiencia personal suya de endeudamiento, se enfoca en personas que no han caído en mora, es decir, aquellas que continúan pagando el saldo mínimo o un poco más.

“No somos una reparadora de crédito o una renegociadora, sino que pagamos el monto completo de la deuda para personas que mes a mes pagan el saldo mínimo, ya que si siguen por ese camino, en un punto dejará de ser sostenible y caerán en mora, porque pagando mínimos la deuda nunca deja de crecer”, explicó David García.

Actualmente, Digitt otorga créditos de hasta 60,000 pesos, con un monto solicitado de 35,000 pesos en promedio, requerido principalmente por personas que están llegando a fases preocupantes de endeudamiento, principalmente por no saber utilizar sus plásticos, advierte el especialista.

La principal diferencia de este esquema radica en que no se necesita caer en mora (es decir, dejar de pagar en absoluto) para acceder a este esquema, algo que sí requieren algunos bancos para mejorar las condiciones de sus préstamos, de una manera similar a como ocurre con las empresas reparadoras de crédito.

Pormenores

Aunque se otorga un nuevo crédito con mejores condiciones, hay que tener en cuenta que estos préstamos aún cobran una tasa de interés (de, recordemos, 20% anual) y, si una persona incumple con los pagos fijos pactados, se enfrentará a intereses moratorios.

No obstante, se permiten pagos anticipados que aportan a capital (mientras que en la banca tradicional pueden existir penalizaciones o se destinan a cubrir intereses) y se da la facilidad de liquidar el adeudo en una sola exhibición de existir la posibilidad.

El modelo de negocio de la startup se basa en generar ingresos con base en los intereses que cobran y, al estar en fase beta, actualmente sólo está disponible en la zona metropolitana de Guadalajara, en Jalisco, pero esperan expandirse a nivel nacional en los siguientes meses.

Ya es recurrente acudir a fintech

Es cada vez más común que las personas vean en las fintech a un aliado en la liquidación de deudas. Un informe del 2017 de la plataforma de fondeo colectivo Prestadero reveló que 56.4% de los créditos otorgados del 2012 al 2017 se había destinado a la consolidación de deuda y de cada 100,000 pesos que se liberaron para préstamos, 63,000 fueron para consolidar adeudos.

Asimismo, de las 40,000 solicitudes de crédito que se realizaron de junio del 2012 a marzo del 2017, los préstamos destinados a la consolidación de deuda registraron el monto promedio de crédito más alto: 88,102 pesos, apenas por debajo de los financiamientos requeridos para iniciar o sostener un negocio, que representaron un promedio de 87,151 pesos, y por arriba del promedio de créditos en general de la plataforma, que fue de 75,352 pesos.

Cabe señalar que la más reciente edición de Radar Fintech, un estudio con el cual la firma Finnovista da seguimiento a las tecnologías financieras de la región latinoamericana, identificó a 238 startups fintech en México, de las cuales 23% estaba destinado a préstamos.

Entre éstas destacan firmas como Kubo Financiero, Prestadero, Doopla y La Tasa, entre otras.

juan.tolentino@eleconomista.mx