La digitalización de los servicios busca agilizar las actividades de las personas, y en el caso de los servicios financieros no es la excepción.

En este sentido, ¿ha escuchado hablar del open banking? Ese sistema ha cobrado relevancia en los últimos meses debido a que en marzo próximo la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) emitirá las reglas de operación para este nuevo sistema.

De acuerdo con Deloitte México, el open banking o banca abierta, es un sistema en línea en el que las instituciones financieras (desde bancos hasta empresas fintech, pasando por casas de Bolsa, sociedades financieras populares y sociedades de ahorro y préstamo) comparten información, previamente autorizada por sus usuarios, para ofrecer productos o servicios que se ajusten a sus necesidades, lo que fomenta una mayor competencia que otorgue mejores oportunidades a sus clientes.

Amplificar la visión de sus finanzas

La finalidad del open banking es brindar a los clientes una mayor oferta de productos y servicios financieros y una visión más amplia de sus finanzas, así como un mejor mecanismo para administrar su dinero y otros servicios.

“Con base en esa información que los clientes autoricen compartir, podrán recibir recomendaciones sobre cómo pagar menos comisiones en servicios; cómo conseguir mayores rendimientos, o cómo liquidar más rápido sus deudas”, refirió la firma de consultoría.

En este sentido, para las instituciones financieras, y no sólo los bancos, representa una oportunidad para ofrecer a los usuarios productos financieros con mayores beneficios, de acuerdo con las características específicas de cada cliente.

“Por ejemplo, si se detecta que a una persona le llega de manera recurrente una transferencia de dólares, desde Estados Unidos, un tercero, o persona moral, podría tomar esto como referencia para prestarle dinero, pues el historial de operaciones del cliente prácticamente serviría de garantía para el pago”, agregó.

¿Cómo se lleva a cabo?

La implementación de la banca abierta podría parecer una labor titánica. Para ello se valdrá de la información transaccional que el cliente autoriza compartir con el sistema financiero, a través de interfaces de programación de aplicaciones informáticas estandarizadas, que son aplicaciones o programas que hacen más fácil y seguro el intercambio de datos.

“Además de la información transaccional, el open banking incluye la difusión de información pública de las entidades financieras, así como de información agregada”, destacó Deloitte México.

Para la firma, la información pública tiene que ver con todos los servicios y productos que las entidades financieras ofrecen a los clientes, desde la ubicación de sucursales y cajeros automáticos hasta las tasas y plazos de sus principales productos. Eso sirve para que los usuarios comparen entre las diferentes ofertas.

“La información agregada es aquella que tienen las entidades financieras dentro de un negocio particular. No quiere decir que los bancos proporcionen datos de un acreditado o un crédito en particular, sino, más bien, sobre el grado de cumplimiento en esos créditos, la recuperación de los mismos o características a partir de las cuales otorga más créditos, pero esto quedará definido en las disposiciones que emita la CNBV”, agregó.

Retos

Implementar este nuevo modelo de soluciones tecnológicas y digitalización conlleva diversos objetivos y retos, entre ellos todos los relacionados con el manejo de datos e información personal.

“Para una exitosa implementación de modelo de banca abierta, será fundamental establecer mecanismos capaces de mitigar los riesgos de delitos cibernéticos, así como medidas de protección que ayuden a blindar los datos que intercambien las instituciones que formen parte del nuevo sistema, a fin de evitar hackeos o usos indebidos de la información”, añadió Deloitte México.

De acuerdo con la firma, otro de los retos para su operación radica en que las entidades financieras tengan que compartir su información, mientras que otros participantes no están obligados a hacerlo.

Por ejemplo, una big tech (como Google, Amazon, Facebook y Apple) puede requerir a entidades financieras datos de los clientes o productos, sin que haya reciprocidad de su parte.

“Esto significa, para los bancos y otras instituciones de tecnología financiera, una desventaja considerable, pues las big tech podrían ofrecer a los usuarios de la banca abierta servicios no regulados, como créditos, provocando, en cierta forma una competencia desequilibrada en el mercado”, mencionó.

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