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Alemania destinará 1,600 millones de euros a medidas de alivio del precio del combustible
El impuesto energético sobre el gasóleo y la gasolina se reducirá en unos 0.17 euros por litro durante dos meses.

La coalición también acordó permitir que las empresas paguen una prima de ayuda de 1,000 euros por empleado, exenta de impuestos sobre nóminas y de cotizaciones a la Seguridad Social. La guerra con Irán ha provocado la mayor interrupción del suministro energético mundial de la historia.
El gobierno de coalición de Alemania ha acordado una ayuda para los consumidores y las empresas por 1,600 millones de euros para paliar el aumento del precio de los combustibles, poniendo fin a una disputa sobre cómo responder al incremento del precio del petróleo provocado por la guerra en Irán.
El impuesto energético sobre el gasóleo y la gasolina se reducirá en unos 0.17 euros por litro durante dos meses, anunciaron ayer el partido conservador CDU y su socio de coalición de centroizquierda, el SPD.
La guerra con Irán ha provocado la mayor interrupción del suministro energético mundial de la historia, y los planes de bloqueo estadounidense de los puertos y zonas costeras iraníes han provocado un nuevo repunte de los precios del crudo.
La disputa dentro de la coalición sembró dudas sobre su capacidad para actuar con decisión ante una crisis, lo que convirtió el acuerdo de ayer en una importante demostración de la capacidad de funcionamiento político de un gobierno que parecía estar al borde de la parálisis.
Las tensiones del viernes sobre cómo abordar la escalada de los precios del combustible reavivaron los recuerdos de las luchas internas que asolaron al gobierno anterior antes de su caída en noviembre del 2024.
Amortiguar el impacto
“Esta guerra es la verdadera causa de los problemas que estamos viviendo en nuestro propio país”, declaró el canciller, Friedrich Merz, en una rueda de prensa.
Afirmó que la coalición estaba haciendo todo lo posible para amortiguar el impacto del conflicto, que se ha visto interrumpido por un frágil alto el fuego, e instó a las compañías petroleras a repercutir íntegramente la rebaja fiscal. “Esperamos que la industria petrolera repercuta estas medidas de alivio de forma directa y completa a los consumidores”.
Los economistas y los grupos industriales se mostraron escépticos.
Marcel Fratzscher, del instituto de investigación económica DIW Berlin, señaló que una gran parte de la desgravación fiscal podría “acabar en las cuentas bancarias de las petroleras” y criticó las medidas por no fomentar el ahorro de combustible.
Los operadores de gasolineras alemanas se hicieron eco de esa preocupación y pidieron al gobierno que impusiera controles de precios a las grandes petroleras, so pena de que éstas subieran los precios para quedarse con parte de la rebaja.
“El gobierno debe mostrarse firme con las grandes petroleras”, declaró un portavoz al periódico Rheinische Post.
La coalición también acordó permitir que las empresas paguen una prima de ayuda de 1,000 euros por empleado, exenta de impuestos sobre nóminas y de cotizaciones a la Seguridad Social.
Las conversaciones del fin de semana parecieron calmar una disputa que estalló el viernes, cuando la ministra de Economía, Katherina Reiche, aliada de Merz, criticó las propuestas del ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, del SPD, de imponer un impuesto sobre las ganancias extraordinarios a las empresas petroleras.
El acuerdo supone una primera prueba de resistencia para la coalición de Merz, que pone de manifiesto la rapidez con la que las divisiones entre la CDU y el SPD pueden salir a la luz pública en medio de una creciente presión económica y geopolítica.
Una fuente cercana a Merz dijo a Reuters que las declaraciones de Reiche socavaron el intento de la canciller de resolver discretamente los desacuerdos de la coalición.
