Un año sabático puede ser distinto para cada persona. Si bien habrá varias que quieran experimentar la adrenalina de vivir al día, hay otras que tienen contemplado el descanso, la recuperación física e incluso, una preparación profesional.

Aunque es un retiro que pocos pueden permitirse, ausentarse de la vida laboral durante un año (o más) de manera exitosa tiene su base en una estricta planeación financiera.

Presupuestar hace la diferencia

Andrea Ornelas decidió tomarse un año sabático al cumplir una década en su empleo. A pesar de que lo disfrutaba mucho, era muy demandante y tenía ganas de un cambio. Ahí converge la parte personal con la profesional; quien toma un sabático necesita una pausa para hacer cosas que no puede cuando trabaja. Puede estar atravesando una transición personal o traer un proyecto profesional en mente, como escribir un libro, algo que implica mucho tiempo y que el trabajo actual no permite , detalla.

Éste fue el caso de Rosalba, quien en febrero del 2013 dejó su empleo para estudiar una maestría. A pesar de que ahora cuenta con una beca, cuando planeó este periodo contempló ahorros para viajes, gustos y una vida de estudiante de tiempo completo durante dos años. Sin embargo, relata que reunir los ahorros no fue fácil y que, además, alejarse de la vida profesional no implicó descuidar rubros importantes, como el ahorro para el retiro.

Los primeros seis meses fueron de recuperación de salud. Cuando dejé de trabajar comencé una serie de revisiones, entonces, en lo que esperaba los trámites para la maestría, tuve la oportunidad de cambiar mi dieta alimenticia, mis hábitos de sueño y recreación, lo cual me permitió recuperarme , detalló.

Viajar es quizá la parte más anhelada de un año sabático. Así lo consideraron tanto Andrea quien inició su travesía en España y después se desplazó a Francia, Holanda, Inglaterra, Portugal y Alemania como Rosalba, quien también recorrió el continente europeo e hizo un par de viajes a Estados Unidos.

En ambos casos, las viajeras relatan que una planeación financiera adecuada fue el pilar para poder disfrutar de estos meses sin que ello desequilibrara su patrimonio al regresar. En este sentido, Joan Lanzagorta, especialista en finanzas personales, recomienda que si piensa tomarse un año de descanso, debería pensar en tener por lo menos un año y medio de gastos ahorrados.

Habrá algunos rubros que ya no tendrá que costear, como el transporte al trabajo, pero en general no hay mucha reducción (de gastos). Recomiendo que tenga este monto, ya que a pesar de que sería un año, hay que pensar en imprevistos y el dinero que necesitaría a su regreso, en lo que se recoloca y busca un empleo , añade.

Andrea así lo entendió de manera implícita al inicio. Tenía un presupuesto sólo para el tiempo en el que iba a estar en España, aunque no quería trabajar. Habrá quien se ponga a meserear, pero yo no tenía ganas; me la pasaba en las librerías, cafeterías y museos, caminando, escribiendo. Hay que organizar el presupuesto, o te saldrá muy caro en el largo plazo. Si empiezas a usar la tarjeta estás en problemas. Mi presupuesto diario englobaba hospedaje, alimentos, desplazamiento, libros, cenas, etcétera. No derrochaba todo el tiempo, simplemente era apegarse a la organización .

En Europa, Andrea refiere que no es factible vivir con menos de 50 euros diarios. Es imposible, salvo que quieras dormir bajo un puente , ironiza. Por ello, cada que podía economizaba gastos, caminando cuando podía o comprando varios boletos para transportarse en una sola exhibición para reducir costos. El presupuesto depende de dónde quiera hacer su sabático. Mínimo tendría que proponerse ahorrar entre 20 y 30% de lo que ganas; no es sencillo, pero vale la pena .

Previo a iniciar su sabático, tanto Andrea como Rosalba optaron por invertir en distintas pólizas de seguro, a manera de cautela dado que sabían de antemano que en escenarios adversos no podían darse el lujo de quedar desprotegidas.

Tenía un colchón de ahorros y la tarjeta no la usaba como una alternativa regular de pago, pero sí sé que me podía sacar de imprevistos. Es importante pensar en invertir en un seguro, porque si necesita servicios médicos incluso en un viaje de vacaciones cualquiera y no tiene seguro, estará en problemas. Forma parte de una planeación razonable , exhorta Andrea.

En este sentido, Lanzagorta refiere que el tema de los seguros responde a necesidades de protección, por lo que sería un grave error desatenderlas. Algo que deberíamos hacer una vez al año, independientemente de que hagamos un sabático, es evaluar qué tan protegidos estamos, porque nuestras necesidades cambian; no es lo mismo una persona que vive sola que alguien con dependientes económicos .

Respecto de los créditos y demás pagos necesarios, Lanzagorta exhortó a que si se tomará un sabático, se vaya sin ninguna obligación financiera pendiente.

Un ejemplo de ello es lo que hizo Rosalba con el auto que adquirió en el 2011, debido a que desde entonces tenía en mente que se tomaría un descanso y por ello pagó un seguro a largo plazo, lo que le permitió desatenderse de ese tipo de gastos.

Además, contempló desde que estaba ahorrando el financiamiento de su seguro voluntario y privado de retiro, de manera que pudiera estar tranquila respecto del futuro.

Cuando terminé de trabajar, destiné una parte de los ahorros que tenía para seguir cotizando en el seguro social, y así poder contar con mi pensión en el momento que sea necesario, independientemente de que no esté trabajando. Una parte la destiné a eso, y otra a un seguro privado de retiro que me será otorgado para la jubilación , añade.

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