Si alguna vez ha asistido a un juego de futbol infantil, fácilmente se puede imaginar lo que quiero decir. Cada vez que el balón es golpeado, todos los niños en el campo van tras de él. ¡Se olvidan completamente de la estrategia, pensando que el objetivo real del juego es conseguir el balón y no jugar sus posiciones!

Hay adultos que hacen exactamente lo mismo en relación con sus inversiones. No se toman el tiempo para determinar sus objetivos a largo plazo, por lo que se conforman buscando rendimientos en acciones en directo, asumiendo un alto riesgo, o mantienen sus ahorros en fondos de inversión líquidos, tomando una posición defensiva.

Tener buen ataque y defensa

En el futbol, el objetivo de la defensa es no dejar que se realice un solo gol en contra. El objetivo de la ofensiva es hacer tantos goles contra el otro lado como sea posible.

Para lograr el objetivo defensivo, tenga un portero siempre dentro de la zona de peligro a fin de que no existan posibilidades de que el equipo contrario encuentre la portería vacía. Pero ya que es bastante amplia, necesitamos al menos otros tres miembros del equipo muy cerca para apoyarlo. En nuestro portafolio, este objetivo se puede cumplir conformando una cartera con enfoque en la preservación de capital defensivo, diversificado y de bajo riesgo.

Se debe mantener una media activa apoyando la contención y la recuperación del balón. Esta posición tiene la mejor visión del juego y se encarga principalmente de elaborar y distribuir el juego coordinando el ataque. El enfoque recomendado en nuestro portafolio sería con una visión en generación de flujos o de riesgo medio.

Para lograr el objetivo ofensivo, debemos tener un equipo fuerte y agresivo, con al menos dos miembros que pueden atacar la meta del otro lado de la portería. Esto significa que nuestro equipo ofensivo debe conseguir la posesión del balón y mantenerlo en el otro lado del campo, tratando de atacar la portería sólo cuando consigan una buena oportunidad. Para cumplir nuestro objetivo, los elementos de crecimiento o alto riesgo se ubican en este portafolio.

Un buen director técnico hace la diferencia

Creo que la mayoría de las personas se da cuenta de que no tiene la capacidad de evaluar las fortalezas y debilidades de un atleta para determinar si debe o no estar en un equipo de alto rendimiento. Sin embargo, estas mismas personas a menudo se sienten calificadas para seleccionar las inversiones de su cartera. Después de todo, pocas personas tratan de ser su propio abogado, contador o médico, pero parecen no tener problema al tratar de ser su propio gestor de inversiones.

En las inversiones como en el futbol, no podemos concentrarnos en ofensiva o defensiva, tenemos que jugar ambas posiciones. Si usted se concentra demasiado en una y no en la otra, es probable que no gane muchos partidos. Un equipo de futbol efectivo debe tener jugadores con diferentes conjuntos de habilidades. También debemos construir un portafolio diversificado, con diferentes fortalezas o estrategias de inversión. Un portafolio con gestión activa de ataque y defensa combinados, que esté continuamente monitoreado y ajustado con base en los objetivos, podría dar lugar a la combinación goleadora que modere el riesgo a la baja del mercado, un ingrediente fundamental en cualquier programa de retorno absoluto, y al mismo tiempo, mejoraría la probabilidad de multiplicar nuestro capital.

Afortunadamente, el objeto del juego de la inversión suele ser bastante simple: alcanzar nuestras metas financieras a largo plazo, ya sea para mantener un estilo de vida, pagar la educación universitaria de nuestros hijos, etcétera. Para lograrlo debemos convertirnos en buenos ahorradores, acercarnos a los profesionales y tener bien trazada una estrategia para nuestras inversiones.

El autor es associate product & client servicing Asset Management en BBVA Bancomer.