Existen muchas estrategias de inversión que podemos utilizar para tratar de optimizar nuestros rendimientos esperados, dados sus objetivos de inversión, necesidades de liquidez y perfil de riesgo.

Algunas de ellas son bastante complicadas de seguir y requieren tiempo, además de un profundo conocimiento de los mercados nacionales e internacionales, lo cual hace imposible su implementación para la mayoría de la gente.

Sin embargo, también existen tácticas que son muy fáciles de aplicar y que pueden ser de gran utilidad para la mayoría de los ahorradores.

Una de ellas, la cual se aplica principalmente cuando se tiene un horizonte de inversión de varios años, es la de invertir un porcentaje fijo, previamente determinado, en distintos tipos de activos. En términos generales, el método funciona de la siguiente manera:

1. Determinar nuestros objetivos y el horizonte de nuestra inversión. Esta regla es básica y siempre debe ser observada por todos los inversionistas. Cuando no se tienen claros, ninguna estrategia puede ser seguida de manera exitosa.

Es importante destacar que este método se debe utilizar únicamente con la porción del ahorro que se tiene destinada al largo plazo, no con el patrimonio total. De lo contrario, se corre el riesgo de tener una crisis de liquidez o de romper con los porcentajes que hayamos establecido.

2. Determinar adecuadamente nuestra tolerancia al riesgo. Esto es particularmente importante en este método, ya que es precisamente lo que definirá el tipo de portafolio en el que invertiremos. Existen varias formas de hacerlo, ya sea utilizando cuestionarios o determinando subjetivamente la manera como nos afecta la volatilidad.

Es importante mencionar que, a pesar de que uno sea extremadamente conservador, en el largo plazo siempre conviene invertir, aunque sea una pequeña parte de nuestro portafolio en instrumentos de renta variable. Recomendamos considerar siempre un mínimo de 10% en este tipo de valores.

3. Una vez realizado lo anterior, podremos determinar un porcentaje fijo a invertir en cada tipo de valor.

Por ejemplo, un inversionista podría decidir invertir 40% en instrumentos de deuda de corto y largo plazo y 60% en fondos de renta variable.

Sin embargo, alguno más sofisticado podría decidir invertir 10% en instrumentos de deuda de corto plazo, 30% en instrumentos de deuda de largo plazo, 10% en instrumentos de deuda internacionales, 30% en una sociedad de inversión indizada al IPC y 20% en una sociedad de inversión que invierta de manera global.

Lo importante debe ser tomar en cuenta las distintas características de los instrumentos a seleccionar y lograr un balance adecuado a nuestras necesidades.?

4. Es importante considerar que la manera más fácil de invertir, sobre todo cuando no se tiene mucho conocimiento de ciertas particularidades de los mercados, es a través de sociedades de inversión administradas profesionalmente. Por ello, el siguiente paso será determinar, de manera particular, en cuáles invertir.

Se debe tomar en cuenta el monto de apertura de cada cuenta o de cada intermediario, el historial de rendimientos, la experiencia del comité de inversión y la seriedad con la que se manejan. Sin embargo, también es posible aplicar esta estrategia operando de manera directa en los mercados, si es que se tiene el tiempo y los conocimientos para hacerlo.?

5. Cada tres meses deberemos revisar nuestra cartera, con el fin de observar cómo han cambiado los porcentajes que invertimos en cada tipo de valor. Si la Bolsa ha bajado, seguramente se habrá reducido el porcentaje invertido en renta variable.

Por ello -en esto consiste la parte central del método- deberemos rebalancear nuestro portafolio, es decir, hacer los ajustes necesarios (compras y ventas) para que el porcentaje invertido en cada título vuelva a ser como se determinó originalmente.

De esta forma, se habrán aprovechado las alzas y las bajas de los distintos mercados, ya que se habrán vendido algunos títulos cuando éstos hayan subido de precio y su porcentaje, por consiguiente, haya aumentado (estén caros). O bien, se habrán comprado más en caso de que su valor haya bajado (estén baratos), logrando optimizar, en el largo plazo, el rendimiento total de nuestro portafolio.?

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