Invertir en la Bolsa es una de las opciones más fructíferas para hacer crecer nuestro dinero, pero también conlleva importantes riesgos. Al convertirnos en accionistas de una empresa, estamos expuestos a que algún escándalo impacte en el precio de la participación que compramos, o a que una nueva regulación le reste atractivo a nuestro activo.

De ahí la importancia de diversificar, es decir, distribuir nuestro capital inteligentemente, para lo cual los productos indexados son una buena alternativa, aunque requieren de ciertos conocimientos.

¿QUÉ SON?

Los productos de inversión indexados tienen por objetivo replicar el comportamiento de las acciones o portafolio al que están referenciados. En otras palabras: ofrecen la posibilidad de comprar o vender un índice o portafolio de acciones a través de una sola acción. En nuestro país estos productos son conocidos como Títulos Referenciados a Acciones (TRAC), y operan mediante la Bolsa Mexicana de Valores.

Hay TRAC ligados a índices, como el NAFTRAC ISHRS —el primero que operó en México, en el 2002— ligado al Índice de Precios y Cotizaciones (IPC); a tipos de cambio, como el DLRTRAC 15, referenciado a la paridad peso-dólar, e incluso a mercados internacionales como el CHNTRAC 11, ligado al Índice BMV China SX20.

Estos productos hacen referencia al rendimiento de otros activos, por lo cual también están ligados a sus riesgos, explicó Ramsés Gutiérrez, miembro de CFA Society México. “Los inversionistas buscan diferentes categorías de inversión, como acciones, commodities, etcétera, y en una sola venta permiten la compra de un portafolio grande”.

Lo que hace atractivos a los TRAC es que sólo buscan rendimientos similares al índice al que están referenciados, lo que hace que bajen los costos de manera importante respecto de otros productos.

“En general, los fondos tradicionales tienen costos más altos porque tienen un manejo activo —quieren derrotar al índice—; el manejo pasivo sólo busca replicar el índice, y de esta manera, al no querer vencerlo o querer ser más listos que el mercado, bajan sus costos”, explicó Ramsés Gutiérrez.

Además, el especialista destacó su transparencia sobre otras inversiones debido a que revelan sus participaciones de manera diaria, a diferencia de otros fondos que lo hacen de manera trimestral.

¿A QUÉ TIPO DE INVERSIONISTAS ESTÁN DIRIGIDOS?

Una regla de oro en el mundo de las inversiones es que a mayor riesgo, mayor rendimiento, y en el caso de los productos indexados no hay excepción: la elección del producto debe ir en función de qué tanto riesgo está dispuesto a asumir.

Afortunadamente, los TRAC ofrecen una amplia gama de opciones tanto para inversionistas conservadores —es decir, aquellos con poca tolerancia al riesgo y moderados rendimientos— como agresivos —para quienes los rendimientos son prioridad.

“Para un inversionista al menudeo es muy accesible, ya que permite tener un portafolio muy completo de acuerdo con sus objetivos de inversión, y también para quienes requieren una especialización muy concreta. Un inversionista conservador puede tener un portafolio que se diversifique en dólares a través de un producto indexado, y alguien agresivo puede buscar invertir en el sector salud de Estados Unidos”, explicó el especialista de CFA Institute.

De ahí que, en cuanto a productos indexados, primero se suele definir cuál será la mezcla de activos (es decir, si bonos y acciones, o también materias primas); después se definen las proporciones (cuánto del portafolio ocupará un activo y cuánto otro), y a partir de ahí buscar un producto indexado para cada categoría de inversión.

Ramsés Gutiérrez consideró que más allá de los montos que el inversionista esté dispuesto a invertir, el nivel de experiencia que se tenga es clave.

“Si tiene el suficiente conocimiento financiero para juzgar un fondo indexado, y está a gusto con el riesgo que adquiere, podría invertir solo, pero si no conoce el producto o no le gusta la exposición que le da el índice, es mejor buscar un asesor financiero”, recomendó.

¿QUÉ SE DEBE COMPARAR?

El primer rubro que se debería comparar, por obvias razones, es el índice que el producto toma como referencia. Recuerde que rendimientos pasados no garantizan rendimientos futuros, pero siempre es recomendable tener información sobre su desempeño para saber a qué nos estamos enfrentando.

Otro rubro son los montos requeridos; mientras que técnicamente se puede comprar una acción desde 3,000 a 4,000 pesos, el especialista indicó que al comprar un lote de un TRAC, se pueden abrir cuentas desde 20,000 a 30,000 pesos.

Finalmente, es importante tener claras las comisiones que se cobrarán, que comúnmente se calculan como un porcentaje del patrimonio invertido, y que se pueden conocer más a detalle en el prospecto de inversión del producto, el cual, por ley, debe estar disponible para el inversionista.

juan.tolentino@eleconomista.mx