Hay muchas formas de invertir nuestro dinero. Podemos poner un negocio, o comprar un departamento para rentarlo. Sin embargo, la mayoría de nosotros lo hacemos a través de la adquisición de valores a través de instituciones financieras. Los hay de distintos tipos: desde el tradicional pagaré bancario hasta instrumentos muy sofisticados y complejos.

Dado lo anterior, es importante conocer a grandes rasgos qué son, qué opciones existen y cuáles son sus riesgos asociados.

Los valores son documentos o títulos de crédito, que son emitidos en serie por el gobierno o por empresas privadas, generalmente con el fin de financiar sus actividades. Éstos son adquiridos por inversionistas, con el fin de obtener un rendimiento atractivo sobre su dinero.

De manera muy general, y quizá de una manera un poco simplista, los valores se pueden clasificar en dos tipos: instrumentos de deuda e instrumentos de renta variable:

INSTRUMENTOS DE DEUDA

Estos valores antes eran llamados erróneamente de renta fija . Son títulos de crédito que amparan un préstamo. Los inversionistas que compran estos valores están en realidad prestando su dinero al emisor, quien se compromete a pagar los intereses pactados y a devolver el capital en una fecha determinada.

Entre los instrumentos de deuda, podemos mencionar los siguientes:

Gubernamentales. Son, por ejemplo, los Cetes, Bonos M, Udibonos, UMS, etc.

Bancarios. Como los Pagarés con Rendimiento Liquidable al Vencimiento, los Certificados de Depósito (CEDES), etc.

Privados. Como las Obligaciones (en sus distintas modalidades), Papel Comercial, Eurobonos, etc. Existen aquellos que tienen garantías hipotecarias o bancarias, pero en otros casos son quirografiarios (sin una garantía que los respalde).

Los riesgos generalmente asociados al invertir en instrumentos de deuda son dos:

Riesgo de crédito. Se refiere a la posibilidad de incumplimiento de pago del emisor. En los instrumentos gubernamentales este riesgo es muy bajo, pero existe. Los depósitos bancarios están garantizados por el IPAB hasta 400,000 UDIs por inversionista y/o por institución. Los papeles privados pueden o no tener garantías.

Por lo general, el riesgo de crédito se puede conocer de antemano, ya que por lo general todas las emisiones de deuda están calificadas por entidades independientes. Los que tienen calificaciones más bajas pagan por lo general tasas de interés ligeramente más altas, dado que el riesgo es mayor.

Riesgo de tasas de interés. Recordemos que estos instrumentos se pueden comprar y vender en el mercado secundario. Es decir, si uno adquiere un bono a 20 años, no tenemos que esperarnos todo el plazo para ver el beneficio o para disponer de nuestro dinero: podemos venderlo antes.

El precio al que lo podremos vender dependerá de la oferta y la demanda del título, pero más específicamente, de la tasa de interés que pague comparada con la tasa de interés que prevalezca en el mercado en ese momento.

Es decir, si en el mercado existen instrumentos que pagan una tasa anualizada del 10%, y nuestro instrumento paga una tasa del 5%, entonces nos lo comprarán a un precio más bajo a fin de compensar la menor tasa de interés. Si por el contrario, nuestro instrumento paga una tasa del 12%, al ser más atractivo lo podremos vender a un precio mayor y realizar el beneficio.

Es decir, cuanto las tasas de interés del mercado suben, los precios de los valores de deuda disminuyen, y viceversa.

Es importante recordar que, sin embargo, si nos esperamos hasta el vencimiento de nuestro papel, obtendremos las condiciones pactadas.

INSTRUMENTOS DE RENTA VARIABLE

Son los valores que no prometen un rendimiento predeterminado. Entre ellos están las acciones, ciertas obligaciones convertibles en acciones y los productos derivados.

En este caso hablaremos únicamente de las acciones, ya que el resto de los instrumentos de renta variable tienen tratamientos distintos. Una acción es un título de crédito que representa una parte proporcional del capital social de una empresa. Es decir, cuando adquirimos una acción, adquirimos la propiedad de una parte de la empresa. Nos convertimos en socios de la misma, por lo que participamos de los dividendos que paga a sus los accionistas.

El rendimiento de una inversión en acciones está dado, además de los dividendos, por el hecho de que el precio de las acciones puede subir con el tiempo. Sin embargo, también puede bajar, ocasionando una minusvalía en el valor de nuestro portafolio.

La fluctuación en el precio de las acciones está dado por varios aspectos; todos ellos tienen que ver con las expectativas de los inversionistas:

La situación propia de la empresa, es decir, si está demasiado endeudada, si su estructura financiera es sana, etc.

Las perspectivas de crecimiento de la empresa y del sector en el que está clasificada.

El entorno económico nacional e internacional prevaleciente.

Ciertos acontecimientos políticos, económicos y sociales que pudieran generar un cambio en las perspectivas del país o del marco mundial.

Finalmente, es importante recordar que pueden existir otros riesgos asociados a los valores. Hoy en día podemos invertir en instrumentos que están denominados en otras monedas y que cotizan en otros mercados. Entonces, podemos tener un riesgo de tipo de cambio – ya que éste afecta su precio.

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