Solicitar un préstamo en estos meses ha sido cada vez más costoso, debido, entre otros factores, al alza de la tasa de referencia del Banco de México (Banxico).

Cabe destacar que este indicador determina el costo del dinero; es decir, si tenemos una tasa alta, figuras como los bancos pueden ofrecer préstamos a condiciones atractivas, mientras que si hay una tasa alta, las tasas de interés de un crédito encarecen.

Desde hace algunos años, Banxico ha subido este indicador; mientras que en julio del 2013 la tasa objetivo del banco central se ubicaba en 4%, actualmente se encuentra en 7.75 por ciento.

“El ajuste en los mercados internacionales y en el mercado interno repercute en el desempeño financiero de los bancos, y eso se le transfiere al consumidor para tratar de mantener el margen financiero”, explica al respecto Rubén Chávez Tostado, fundador y CEO de YoTePresto.

En este contexto, encontrar otros medios de financiamiento menos costosos es importante, entre los cuales destacan los ofrecidos por las tecnologías financieras (fintech).

Recordemos que las fintech son plataformas digitales que buscan ofrecer los mismos servicios que la banca tradicional, entre los cuales destacan los préstamos.

Cuando se trata de financiamiento, entre las fintech se pueden distinguir tres modalidades distintas: el préstamo de la firma hacia la persona; el préstamo entre personas (también conocido como peer to peer lending o P2P) y el fondeo colectivo o crowdfunding.

Mientras que los bancos e incluso algunas fintech prestan sus propios recursos a sus clientes, en algunos casos como el peer to peer lending o el crowdfunding, es un individuo o un grupo de usuarios quienes prestan una cantidad a una persona a cambio de una tasa de interés en un determinado tiempo, y en este esquema, las plataformas fungen como intermediaras y brindadores de certeza, explicó por su parte Raúl Aceves, asesor financiero independiente.

Esto incide en los costos de fondeo, agregó el especialista, en el sentido de que plataformas como las P2P lending o de crowdfunding no están ofreciendo su dinero, y por lo tanto no asumen costos adicionales, ya que el dinero proviene, enfatizó, de otros usuarios.

De ahí que, mientras un usuario de tarjeta de crédito puede tener tasas de 28.8 a 38.7%, según datos del Banxico (e incluso superiores a 70%, dependiendo del tipo de plástico), las fintech ofrecen tasas a partir de 5.9%, pero hay que entender algunos pormenores.

Ojo con las tasas personalizadas

Tanto en tarjetas de crédito como en financiamientos ofrecidos vía fintech, hay que entender el costo de los préstamos no es el mismo para todos, incluso tratándose de productos similares, ya que todo dependerá del historial crediticio que tengamos.

Tomemos como ejemplo las cifras de Banxico: a una persona que paga sus saldos totales se le cobra una tasa promedio de 28.8%, mientras que aquellos que pagan el saldo mínimo o un poco más cada mes desembolsan hasta 10 puntos porcentuales más en intereses. Es decir, se les cobra más por ser sujetos de riesgo.

“La tasa de interés refleja el costo que está asumiendo una entidad o persona al prestarle a un individuo; entre más posibilidad de impago haya (la cual es referida por el historial crediticio de cada quién), mayor será la tasa de interés cobrada”, agregó Aceves.

Asimismo, no hay que dejarse llevar siempre por la tasa de interés mostrada, ya que es una información referencial que, de nuevo, variará en función de cada sujeto de crédito.

Entonces, ¿pedir prestado siempre será más barato en fintech? Esto dependerá del historial crediticio del solicitante, como ya ocurre en el mercado de financiamiento tradicional.

Es decir, si tiene un buen historial crediticio, ya sea que pida prestado en un banco o mediante una fintech, es probable que encuentre atractivas condiciones de financiamiento, pero si ha tenido un comportamiento errático últimamente, lo mejor será prepararse para pagar considerables intereses.

Por último, los especialistas exhortaron a que la gente tenga en cuenta su capacidad de financiamiento (que, de preferencia, no rebase 30% de sus ingresos mensuales), independientemente del vehículo de endeudamiento que prefieran.

juan.tolentino@eleconomista.mx