Ser cabeza de familia implica una transformación en todos los aspectos de nuestra vida, ya que nuestro salario deja de ser exclusivamente para nosotros y lo repartimos a nuestros hijos o pareja.

Hoy vemos que la sociedad está cambiando, hace algunos años sólo era un padre el que trabajaba y mantenía a su familia, ahora es muy común que ambos padres lo hagan.

Las razones que encontraremos para que se den este tipo de situaciones son muchas, por ejemplo: dar la mejor educación para nuestros hijos, vivir en casa en lugar de departamento, vacaciones en el extranjero, tener más de dos automóviles, entre otras, con el fin de acceder a un mejor nivel de vida.

En las sociedades modernas, la mujer ha ampliado sus responsabilidades al ámbito económico para ser un proveedor más de ingresos o ayudando a mejorar la economía familiar. Ya no es la tradicional ama de casa de otros tiempos.

A cambio debió dejar de cumplir otras funciones con exclusividad, como el cuidado de los hijos o el mantenimiento del hogar.

Si te tocó o escogiste ser cabeza de familia, tu principal preocupación es tener un salario y/o ingreso que alcance para cubrir todos los gastos de tu familia y además puedas ahorrar una parte para cualquier sueño material o gasto imprevisto. La idea es que tu familia esté lo mejor posible.

Tómate un tiempo para organizarte en tus finanzas familiares, te ayudará a determinar tus entradas y salidas, cuánto ganas y en qué gastas.

Es posible que al hacer este análisis te encuentres con la sorpresa de que estás gastando más de lo que tu sueldo puede aguantar; tienes que recortar los gastos excesivos como salir siempre a comer en restaurantes, comprar algo extra cada vez que haces súper o simplemente cuando tienes depresión y te da un ataque de compras a las tiendas comerciales... Te imagino pagando con la tarjeta todo aquello que te llame la atención y que para nada lo necesitas en ese momento o, peor aún, ese dinero no te sobra.

Si vas sumando tu día a día, tomarás conciencia que a la mitad de tu quincena ya no tienes dinero y entonces comenzamos a utilizar las tarjetas de crédito y esto es cuento de nunca acabar.

Si dentro de tus propósitos de año está bajar de peso, hacer ejercicio y/o dejar de fumar entre muchos otros, te invito a que incluyas también de ahora en adelante un balance siempre positivo con tu dinero.

Suena a cuento de princesas, pero de verdad todo se puede si lo conviertes en un hábito. Tengo la fortuna de conocer a gente que no tenía nada, nació en la pobreza y con base en su trabajo y dedicación ha logrado establecerse con grandes negocios en nuestro país y hoy es un ejemplo a seguir en el sector en el que se desempeña, sólo pide prestado en caso de tener un crecimiento en su maquinaria o invertir en otros negocios.

De verdad hacer este análisis es preventivo y te va a quitar muchos dolores de cabeza en el futuro, ya que no estamos exentos de que en cualquier momento de tu vida tengas que afrontar un imprevisto económico y es necesario echar mano de cualquier cosa para pagar los gastos.

En poco tiempo verás los resultados en tu economía, ya que contarás con un hábito que se llama ahorro, que es en verdad importante, y sólo hay que poner orden en la casa para lograrlo.

*Associate Institucional & Corporate Sales/Asset Management y Fiduciario BBVA Bancomer.

n.sleman@bbva.bancomer.com