Hemos escuchado muchas veces que un portafolio de inversión debe ser construido con base en dos factores particulares: el horizonte de inversión y el perfil del inversionista.

Para determinar una propuesta, debemos evaluar la edad; la necesidad de liquidez; los compromisos financieros actuales y futuros, entre otros; y dependiendo del resultado podremos recomendar los productos financieros acordes al perfil. Es muy importante considerar las condiciones actuales de los mercados, tanto la situación económica local como global, y los pronósticos de los expertos para los próximos meses y años.

El 2015 será un año complejo. Se espera una mejoría en el crecimiento económico global, apoyado por un repunte notable en el crecimiento de las economías desarrolladas; el fortalecimiento del dólar ante las principales monedas a nivel mundial; un efecto de disminución de demanda, con un aumento de oferta global en el petróleo, lo que ha tenido un efecto negativo de más de 50% en el precio del crudo, y en las nuevas medidas adoptadas por el Banco Central Europeo para incentivar la economía en su política monetaria, entre otros.

¿Cuál es el efecto en México? Estas noticias podrán llegar de forma positiva. La reactivación del consumo y mejora en la economía de Estados Unidos, aparte de un incremento esperado en el consumo e infraestructura por las recientes reformas aprobadas, serán los catalizadores para que la economía mexicana sea beneficiada, considerando un par de años de decepción en el crecimiento en México.

Considerando esto, no queda duda de que la diversificación será la mejor receta para cubrirnos ante cualquier evento imprevisto y que nos deberá favorecer en los retornos.

¿Cómo debemos de posicionar los portafolios? Desgraciadamente no contamos con una bola mágica, donde nos podamos transportar al futuro y tomar ventaja, lo que sí podemos hacer es posicionar nuestras carteras buscando una mayor protección de nuestro capital, aceptando más plazo en búsqueda de rendimientos por arriba de la inflación (puede ser la oficial o la que tengamos cada uno de nosotros) y aceptando algo de volatilidad a cambio de mejores resultados. Lo trataré de resumir en una serie de cinco pasos mostrados a continuación:

  1. Liquidez en mínimos necesarios (tasa real negativa). Aceptar un mayor plazo, existen inversiones con mejores rendimientos sin sacrificar mucho la liquidez.
  2. El mediano plazo es el más favorecido en este ciclo. La deuda corporativa de buena calidad crediticia local, como de países emergentes, y productos estructurados.
  3. Dar preferencia a inversiones con una gestión más activa que pasiva; ésta buscará ser dinámica, por tal motivo tendrá mejores rendimientos a largo plazo.
  4. No poner todos los huevos en una misma canasta . Existen mucha oportunidades en la renta variable tanto local como internacional; podemos diversificar en cuatro grandes regiones que abarcan prácticamente todas las economías (Estados Unidos, Europa, emergentes y México), la clave es el grado de preferencia entre ellos.
  5. Buscar minimizar los riesgos en los mercados, efectos de monedas, datos económicos, resultados corporativos, etcétera. Existen inversiones que protegen estos escenarios y otorgan rendimientos interesantes.

Acércate con tu asesor de inversiones. En estos tiempos de volatilidad existen muchas formas de sacar provecho, es cuestión de llegar a un acuerdo.

El autor es D. en Gestión de Activos de Banca Patrimonial y Privada en BBVA Bancomer.