Se han terminado los festejos del Día de Muertos y empieza la emoción: ¡se acerca el Buen fin y la Navidad! Ese sentimiento no es sólo porque habrá vacaciones y veremos a la familia, lo que realmente nos entusiasma es deleitarnos con el glorioso hecho de gastar.

En la ENIF 2015, estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, se pueden revisar algunos datos curiosos de nuestro comportamiento al momento de gastar.

Entre promociones, descuentos y una mercadotecnia seductora, no es de sorprenderse que 64% de los entrevistados admita que ni siquiera lleva la cuenta de sus gastos; sin embargo,tampoco los que en teoría sí llevan la cuenta pueden presumir demasiado, ya que dos de cada tres la llevan mentalmente.

A esto hay que sumarle la complejidad de que la mayor parte de estos gastos todavía se realizan en efectivo. Al final, sólo una de cada cinco personas logra llevar un registro de sus gastos de forma clara; esto explica por qué la quincena le rinde a pocas personas.

Tal vez podemos no escandalizarnos por los números y sólo reconocer que nos cuesta trabajo ser ordenados para llevar un registro de nuestros gastos, pero el tema se pone más interesante.

Ofertas tentadoras

Ahora hablemos sobre qué tanto planeamos. Pensemos en ese momento en el que entramos a una tienda porque necesitamos algo y de repente nos topamos con una tentación irresistible. En el estudio mencionado, sólo una de cada cuatro personas reconoció que nunca cede a dicha tentación.

Seguramente algunos ya están pensando que las mujeres dicen que sí a la tentación con mayor facilidad que los hombres, pero en realidad se trata de un cliché; ambos, por igual, realizan gastos no planeados.

Este escenario de felicidad por comprar no es para siempre; generalmente, termina cuando llega el momento de pagar y justo ese día se nos presenta un suceso desafortunado en donde se complica la situación para saldar las deudas. El estudio indica que 38% tuvo que pedir dinero prestado en el último año y la principal fuente de préstamos por lo regular son amigos y familiares.

Entonces creamos un círculo vicioso en donde todos gastamos; algunos debemos, pero pocos pagamos.

Claro que contar con un plan presupuestal es ideal y el primer paso es lograr llevar un registro de nuestros gastos. Al reducir el monto gastado, las compras inesperadas por añadidura se irán reduciendo. La invitación es que siga disfrutando el momento de realizar sus compras, pero tome el control y cuando llegue al monto que le permite su bolsillo, respire profundamente y pare de gastar.

Es tanta la información que procesamos todos los días que ya no memorizamos ni un número celular, así que lo mejor es no confiarse de la memoria, mejor hay que tomar nota.

La autora es VP Market Intelligence-Asset Management en BBVA Bancomer.

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