Recordemos que antes de la reforma al sistema de pensiones mexicano en julio de 1997, en México operaba el sistema de reparto, en el que los trabajadores en edad de jubilación que cotizaban a algún instituto de seguridad social recibían una pensión financiada por todos los trabajadores en activo y el Estado. El dinero acumulado formaba parte de un fondo común para financiar todas las pensiones. A partir de la reforma, surge la individualización de recursos o sistema de capitalización individual; es decir, los trabajadores disponen de una cuenta individual propia, donde se depositan las aportaciones y rendimientos que son utilizados para financiar la pensión individual de cada trabajador.

¿Por qué se dio la reforma?

En México, como en otros países, la reforma al sistema de pensiones era necesaria, dado que, de continuar bajo ese régimen, la carga fiscal se tornaría insostenible en el largo plazo. Es decir, el dinero no alcanzaría para financiar las pensiones de los trabajadores en el futuro. Esto se debe principalmente al envejecimiento poblacional y la transición demográfica. Cada vez hay menos jóvenes y más personas de la tercera edad. Esto haría que, dado que habría menos personas en edad de trabajar y más personas en edad de jubilarse, el fondo destinado para financiar las pensiones no sería suficiente para cubrir todas las pensiones.

¿Cuál es el panorama actual del SAR?

Si bien es cierto que en México la tasa de reemplazo es baja comparada con otros países, no se debe perder de vista que las condiciones bajo las que opera el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) no son las mismas que en otros países. En México, la aportación a la Seguridad Social es baja (6.5% del salario base de cotización); existe una baja densidad de cotización, esto es, los trabajadores no cotizan durante toda su trayectoria laboral (influye la fluctuación de trabajos entre formalidad e informalidad), y la edad de retiro no se ha modificado a pesar de que la esperanza de vida ha incrementado.

En los 20 años desde que comenzó a operar el SAR con la reforma, al cierre de mayo del 2017 se han acumulado recursos por un monto de 2.9 billones de pesos, lo cual equivale a 14.3% del Producto Interno Bruto. De este total de recursos, 1.3 billones (44%) corresponden a los rendimientos generados por el sistema. Por lo cual, cada trabajador posee rendimientos en sus cuentas individuales, producto de la inversión de sus recursos.

En el SAR se permite que todos los trabajadores independientes (formales o no), puedan abrir una cuenta individual y realizar aportaciones. En este sentido, el SAR tiene registro, al cierre de mayo del 2017, un total de 272,000 trabajadores independientes que disponen de una cuenta individual. Cabe destacar que todos aquellos que deseen abrir una cuenta en una afore pueden hacerlo.

En lo referente a las cuentas totales administradas por el SAR, en el mismo periodo, existe registro de 58.2 millones de éstas, de las cuales 39.4 millones pertenecen a trabajadores registrados es decir, que solicitaron su registro en una afore.

Por su parte, 18.8 millones de cuentas corresponden a trabajadores que fueron asignados a una administradora y que sus recursos se encuentran depositados en siefore o bien en el Banco de México. No todos los trabajadores propietarios de estas cuentas se encuentran activos; a saber, que han realizado al menos una aportación (junto con su empleador y el gobierno federal) a su cuenta individual durante el último bimestre. Al cierre del primer bimestre del 2017 se estima un total de 20.2 millones de trabajadores activos en el SAR.

Para obtener mayor información sobre el sistema de pensiones visite la página de Internet: www.amafore.org