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Estados enfrentan reducción en presupuesto para salud

Las nueve entidades que mantienen sistemas propios recibirán un incremento nominal del 4.2% en los recursos de FASSA.

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Es necesario un proceso de concentración, de federalización de los servicios de salud en el que “el estado que quiera se incorpora al IMSS Bienestar”. 

Esmeralda Lázaro

La firma de convenios para federalizar los servicios de salud con el IMSS Bienestar en 23 entidades se refleja en una transferencia de más de 26,800 millones de pesos que antes se asignaban directamente a gobiernos estatales hacia la partida federal No Distribuible Geográficamente del Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud (FASSA).

De acuerdo con el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2026, dentro del Ramo 33 de Aportaciones Federales para Entidades Federativas, el FASSA tuvo un incremento de 4.21% a nivel nacional, al pasar de 81,220 a 84,635 millones de pesos, sin embargo, su distribución entre las entidades cambió hacia un modelo de centralización.

El convenio IMSS Bienestar es un acuerdo mediante el cual los gobiernos estatales transfieren voluntariamente la operación de sus servicios de salud para la población sin seguridad social a la Federación, que asume la rectoría a través del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

A cambio, los recursos federales que antes se destinaban a los estados en el FASSA se reasignan al Fondo de Salud para el Bienestar (Fonsabi) para su gestión centralizada, hasta ahora, 23 entidades han firmado este convenio, con lo que el gobierno federal asume la responsabilidad directa de brindar atención médica gratuita.

Mientras 23 estados, principalmente gobernados por Morena o aliados, cedieron la operación de sus servicios médicos al IMSS Bienestar, nueve entidades mantuvieron su autonomía: Aguascalientes, Chihuahua, Coahuila, Durango, Guanajuato, Jalisco, Nuevo León, Querétaro, (gobernados por el PAN, PRI o Movimiento Ciudadano), y Yucatán, que ya anunció sus intenciones de adherirse al convenio.

En los nueve estados que mantienen la operación local de sus sistemas de salud, los recursos del FASSA aumentaron 4.2% en cada uno: mientras que en los estados que firmaron convenios con el IMSS Bienestar, las asignaciones directas se redujeron en promedio 53% respecto al 2025, esto significó 26,710 millones de pesos menos a los estados.

Dentro del FASSA se contempla una partida No Distribuible Geográficamente, que pasó de apenas 81.2 millones de pesos en el 2025 a 28,908 millones en el 2026, este aumento corresponde directamente a los 26,800 millones que dejaron de recibir los gobiernos de los 23 estados con convenio.

Concentración

La concentración de recursos bajo el rubro No Distribuible Geográficamente “no es algo negativo, implica que se destinó a una institución que tiene cobertura nacional”, explicó el analista financiero Kristobal Meléndez; esa institución es, precisamente, el IMSS Bienestar, que los administrará centralmente para su gasto operativo.

La institución “sabrá cómo distribuirlo para atender a la población de dichas entidades federativas con convenio, de esta forma, de manera general hay un incremento” en los recursos, añadió Meléndez.

“El IMSS tiene sus propios mecanismos de transparencia, independientes al ramo 33”, esto significa que, aunque los fondos ya no son auditables bajo la lógica de la aportación federalizada a cada estado, están sujetos a los controles internos de la institución que los ejecuta.

La presidenta Claudia Sheinbaum, el pasado 13 de enero, argumentó que el modelo implementado desde los años noventa, donde “los estados se hicieran cargo de la educación pública y de la salud pública”, derivó en que “cada vez había menos recursos y cada vez peores servicios”.

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