Si los gobiernos estatales cobraran de forma efectiva la Tenencia, obtendrían recursos extras, cuyo potencial sería del triple de lo actual; este impuesto puede ser un mecanismo que incremente la recaudación local y baje la dependencia de las transferencias federales.

De acuerdo con el estudio “Estimación de Tenencia potencial 2019”, de Kristobal Meléndez Aguilar, analista del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), la Ley de Disciplina Financiera, el aumento de la tasa de interés y los recortes en el Ramo 23 limitan la disponibilidad de recursos a las administraciones subnacionales.

“Las entidades, desde la entrada en vigor de la Ley de Disciplina Financiera en el 2016, se han visto obligadas a realizar presupuestos de egresos sostenibles y contratar deuda sólo para inversión pública, dependiendo del nivel de endeudamiento que tengan. Esto ha propiciado que haya menor liquidez en las finanzas públicas estatales y que haya una mayor necesidad de buscar recursos adicionales”, indicó Meléndez Aguilar.

Señaló que algunas entidades se han visto perjudicadas por dos razones principales: el aumento de la tasa de interés y recortes en el Ramo 23. El primero implica un incremento del gasto público estatal. El segundo, una caída de ingresos, lo que conlleva menores recursos disponibles.

“La Tenencia podría ser un mecanismo que dé esos recursos que hacen falta para mantener un nivel de políticas públicas y los ciudadanos no se vean perjudicados”, expuso.

Según el estudio del CIEP, del 2010 al 2017, sólo Estado de México (85.1%), Durango (73%), Querétaro (42.7%), Puebla (29.6%), Colima (19.9%) y Guerrero (10.1%) incrementaron su recaudación por Tenencia, mientras que 17 estados tuvieron caídas en ingresos por este concepto superiores a 89%, de las cuales siete entidades dejaron de cobrar el impuesto (Chihuahua, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Morelos, Sonora y Tabasco).

A la baja

La media nacional pasó de 300.5 pesos per cápita en el 2010 a 157.9 pesos por habitante en el 2017.

En contraste, detalla el análisis, el número de vehículos de motor pasó de 31.6 a 45.5 millones durante el periodo de análisis, que significó una variación de 43.7% en el parque vehicular nacional. Únicamente Hidalgo y Zacatecas disminuyeron su número de vehículos en este periodo (más de 7%); 11 estados incrementaron su parque en más de 50%, de los cuales el Estado de México y Tlaxcala mostraron tasas superiores a 133 por ciento.

Si se realiza una estimación del número de vehículos en el 2019, tomando en cuenta el nivel de recaudación en el 2010, el promedio nacional de cobro de impuesto de Tenencia podría ser de 479.1 pesos per cápita, es decir, implicaría triplicar la recaudación actual y bajar la dependencia de las transferencias federales, explicó Kristobal Meléndez.

Las entidades que cobrarían más por cada habitante son: la Ciudad de México (1,338.9 pesos), Nuevo León (690.2), Quintana Roo (628.9) y Estado de México (593.8).

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, la recaudación por impuesto de Tenencia o uso de vehículos en el 2017 ascendió a 19,531.3 millones de pesos, monto del cual el Estado de México fue la entidad que más aportó, con 32.9% del total.

Vulnerabilidad

Meléndez Aguilar enfatizó que, este año, los ingresos por participaciones y aportaciones son seis veces mayores a los impuestos y derechos locales.

“Esta situación ha generado que los estados sean dependientes de las transferencias federales. Las finanzas públicas estatales se han financiado principalmente de los fondos de participaciones y aportaciones establecidos en la Ley de Coordinación Fiscal. Por lo que las entidades no han diversificado sus ingresos y han sido vulnerables a ajustes presupuestarios realizados por la Federación”, explicó.

Además, añadió, persiste una brecha regional en la que los recursos disponibles son diferentes en cada zona, propiciando desigualdad de oportunidades.

Una mayor recaudación local no sólo daría mayor estabilidad a las finanzas estatales, sino que también las entidades tendrían mayor autonomía al contar con más recursos para programas sociales o capacidad para enfrentar adversidades como el recorte al Ramo 23, puntualizó.

Alto costo

Para el especialista, otro problema que enfrentan los estados es el incremento de la tasa de interés. El costo de la deuda ha incrementado por tasas de interés más altas, lo que ha dejado a las entidades con menores recursos disponibles.

“El impuesto de la Tenencia puede ser un mecanismo que incremente la recaudación local y disminuya la dependencia de las transferencias federales. En el 2012, la Tenencia pasó de ser un impuesto federal distribuido por medio de participaciones a ser un impuesto administrado por las entidades”, refirió.

“Algunos estados decidieron no seguir cobrando en la misma magnitud y los ingresos por este concepto cayeron de forma significativa. La disminución de estos recursos generó mayor dependencia del gobierno federal”, dijo.