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Alfredo Cepeda, el emprendedor colombiano que le apuesta a México digitalizando industrias análogas

Seis años en un corporativo de gas natural. Vicepresidente de operaciones en una startup que atendió 100,000 restaurantes en 10 ciudades. Fundador de Masu, una plataforma para la industria de resinas plásticas en México. Y hoy, está liderando la transformación digital de una empresa que opera en 100 países. Alfredo Cepeda no eligió los caminos más fáciles. Eligió los que nadie más quería transitar.

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Alfredo Cepeda

Ximena Bravo

Cuando Alfredo Cepeda llegó a México por primera vez en 2019, traía una lista de trámites que completar antes de poder abrir una empresa. Notario, bancos, entidades regulatorias, permisos. El proceso le tomó tres meses. Cuando regresó en 2022 a fundar su propia startup, el mismo proceso lo hizo en menos de dos meses. Esa mejora, pequeña desde afuera pero significativa para quien la vive, resume bien la razón por la que este ingeniero industrial colombiano ha apostado por México en tres momentos distintos de su carrera: ve un país que está cambiando, un ecosistema que está madurando, y un mercado de manufactura que es, en sus propias palabras, nueve veces el tamaño del colombiano en términos de PIB industrial. No vino por obligación. Vino porque eligió venir.

La trayectoria de Cepeda antes de fundar Masu es el tipo de currículo que pocas veces produce un emprendedor de nicho industrial. Empezó en Promigas, uno de los líderes colombianos en transporte y distribución de gas natural, donde pasó seis años aprendiendo de directivos con décadas de experiencia en operaciones reales. En 2015 lo mandaron a Perú a montar desde cero la red de distribución y transporte de una licitación recién ganada: un Excel en blanco, una infraestructura por construir, y la primera lección concreta sobre lo que significa lanzar una operación fuera de tu localidad. Después vino Frubana, la startup de distribución de alimentos para restaurantes que le abrió los ojos al tamaño de lo que se puede construir en Latinoamérica y le enseñó, a escala de 100,000 restaurantes en 10 ciudades y 1,500 rutas diarias, lo que significa operar logística compleja con tecnología como columna vertebral.

La oportunidad que nadie quería tocar

La idea de Masu nació de una observación concreta que Cepeda hizo durante sus años en cadenas de suministro B2B: en la industria de materias primas para manufactura, una orden promedio de compra generaba más de diez correos electrónicos internos antes de cerrarse. Llamadas telefónicas, hojas de cálculo, negociaciones manuales, sin trazabilidad del proceso ni datos para tomar mejores decisiones. Era una industria que movía miles de millones de dólares en México y que operaba con las herramientas de comunicación de hace veinte años.

Masu nació en 2022 con un modelo que combinaba marketplace y software SaaS para la industria de resinas plásticas, polietileno y polipropileno, un nicho específico dentro del universo de materias primas para manufactura. La elección no fue aleatoria: es una categoría con altos volúmenes, proveedores concentrados y compradores que todavía dependían de relaciones personales y llamadas para gestionar su inventario. En tres años de operación, la plataforma movió más de 60 millones de dólares en materia prima a través de 5,300 órdenes, combinando el modelo de distribución directo con la gestión de software para distribuidores establecidos. El design partner más grande terminó siendo una empresa global con presencia en más de 100 países que usó el software durante casi un año antes de tomar una decisión que Cepeda no esperaba: liderar la transformación digital desde adentro.

"Masu nación mexicana, no como una adaptación de algo colombiano. Los inversionistas, los advisors, los design partners, todo tenía ADN local. Creía que si iba a construir algo aquí, tenía que nacer aquí." -- Alfredo Cepeda, fundador, Masu

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Alfredo Cepeda

Construir en una industria conservadora

El reto de digitalizar la cadena de suministro de materias primas industriales no es solo tecnológico. Es cultural. Los compradores de resinas plásticas en México llevan décadas operando con los mismos proveedores y los mismos procesos. La confianza se construye en persona, en ferias industriales, en relaciones de largo plazo. Llegar con un software a decirle a un director de compras que puede hacer lo mismo con tres clics genera escepticismo ante la curiosidad. Cepeda lo aprendió en el proceso: el ciclo de ventas en industrias conservadoras es largo, el cambio de comportamiento requiere demostración antes que argumentación, y el diseño partner correcto vale más que cien prospectos tibios.

La estrategia que desarrolló Masu fue enfocarse en los distribuidores grandes como punto de entrada, no en los compradores finales. Si el distribuidor líder de polietileno en Mexico adopta el software para gestionar su back office, sus clientes lo usan por defecto. Eso reduce la fricción de adopción y concentra el esfuerzo comercial donde el impacto es mayor. El modelo funcionó: uno de los distribuidores líderes a nivel global en la industria se convirtió en cliente y eventualmente en el actor que llevó el producto in-house, invitando a Cepeda a liderar su estrategia de transformación digital a nivel global.

Del startup al escenario global

Lo que empezó como un piloto de software en México terminó siendo el argumento que le abrió a Cepeda la puerta a un rol de transformación digital en una empresa que opera en más de 100 países. No es el resultado que había proyectado cuando levantó una ronda de casi dos millones de dólares y arrancó operaciones de Masu en 2023. Pero tampoco es un resultado que descarte lo construido: es una empresa que encontró tracción real en un nicho específico, que movió decenas de millones de dólares en operaciones y que generó suficiente evidencia de valor como para que un operador global quisiera llevar ese aprendizaje a una escala global y al equipo. Ese tipo de resultado, raro en el ecosistema de startups donde más del 90% no llega a operar tres años, es el que Cepeda lee como validación de que la apuesta tenía fundamento.

Estado y la próxima apuesta

En paralelo al rol corporativo, Cepeda cofundó EstadoX, una iniciativa enfocada en tres frentes: generar conciencia de que las entidades públicas necesitan tecnología, formar a servidores públicos y funcionarios en el uso de herramientas digitales e inteligencia artificial, y conectar al sector privado de tecnología con el sector público. La premisa es que la brecha entre lo que la tecnología puede hacer por un Estado y lo que los Estados latinoamericanos están usando no es sólo un problema de presupuesto. Es un problema de mentalidad, de información y de confianza bidireccional: las empresas de tecnología temen tocar la puerta al sector público, y las entidades públicas contratan siempre con los mismos diez proveedores de siempre.

EstadoX ya lanzó un curso de inteligencia artificial para abogados en Colombia, con sold out en su primera edición y segunda edición en curso, y prepara el lanzamiento en México. El siguiente programa, desarrollado con una institución de educación superior colombiana que Cepeda mantiene en confidencialidad, está diseñado para secretarios y subsecretarios de entidades públicas: no los operativos, sino los líderes que tienen que tomar las decisiones de transformación. La lógica de Cepeda es que si los líderes del sector público no entienden el valor de la tecnología, las iniciativas de digitalización se quedan en el nivel operativo y nunca cambian la estructura. Y que si los ciudadanos van a beneficiarse de un Estado más eficiente, alguien tiene que empezar por convencer a quienes lo dirigen.

"Latinoamérica no es un solo mercado. Cada país tiene su lógica, su cultura, su ecosistema. Lo que aprendí después de operar en seis o siete países es que hay que meterle ADN local a cada iniciativa. No se puede copiar y pegar." -- Alfredo Cepeda

Alfredo Cepeda es cofundador de Masu (masu.ai) y de EstadoX, e ingeniero industrial de la Universidad de los Andes. Ha operado en Colombia, Perú, Brasil, Panamá y México. Actualmente lidera la estrategia de transformación digital de un operador global con presencia en más de 100 países. 

Ximena Bravo

Content Manager y líder del área de Branded Content en El Economista

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