La reactivación en las ventas de la industria automotriz en México podría reflejarse hasta el 2020, así que durante este año continuará el comportamiento inercial a la baja en la adquisición de autos nuevos reflejado desde mediados del 2017, aseveró Guillermo Rosales, director de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA).

La estimación de comercialización para el 2019 sería de 1 millón 358,000 vehículos, que implicaría una caída de 4.5% respecto al 2018.

Refirió que lograr un menor crecimiento al proyectado por las autoridades federales para este año, de 2.5%, aunado a las altas tasas de interés, la inflación que no cede y el continuo desempleo en el aparato burocrático serán factores que podrían agudizar el comportamiento de ventas de la industria automotriz.

“No vemos un punto de inflexión en el 2019, sino hasta el 2020. No vemos recuperación y el impacto podría ser más negativo respecto al 2018”, sostuvo Rosales.

Expresó que los factores que intervienen para estimar una baja en las ventas son: la incertidumbre económica general, despido de burócratas, disminución de sueldos en la parte gubernamental, así como la implementación del esquema fiscal en la frontera norte. También, durante enero, hubo una afectación a la movilidad de clientes potenciales por el desabasto de la gasolina, que reduce las ventas.

La disminución del poder adquisitivo se explica por factores como el alto nivel de inflación, que se ubicó en 4.8% al cierre del 2018; mientras que la perspectiva para el 2019 es que no logre colocarse en el rango objetivo del Banco de México, entre 2 y 3 por ciento.

También hay coincidencias entre organismos internacionales de que la economía mexicana crecerá por debajo de lo que ha mostrado en los últimos años, “seguramente llegaremos por debajo de 2% del PIB, y esto representa menos oportunidad de empleo que vendrá a contribuir a una disminución en la adquisición de vehículos”, sostuvo el representante de la AMDA.

Rosales afirmó que el incremento inflacionario y de tasas de interés afecta de forma importante a los consumidores de menores ingresos, quienes han perdido capacidad para calificar positivamente en la obtención de un financiamiento para la adquisición de vehículos.

Esto se refleja en una disminución significativa de los autos de menor precio: subcompactos y compactos, rubros que cayeron en 11 y 9%, respectivamente, al cierre del 2018.

En caso contrario, el único segmento que incrementó sus ventas es el de lujo, que creció 4.6% de enero a diciembre del 2018. “En el caso de los vehículos de usos múltiples y autos de lujo, los clientes son menos sensibles a los factores negativos, como la inflación y la tasa de interés”, refirió.

Recordó que el mercado de la industria automotriz consiguió recuperarse en la segunda mitad del 2014, luego de superar la llamada década perdida, del 2004 al 2013, cuando se permitió el ingreso de autos importados ilegales.

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