El presidente del Comité de Finanzas del Senado estadounidense, Chuck Grassley (senador republicano por Iowa), afirmó que la eliminación de los aranceles al acero y el aluminio crea un “renovado sentido de impulso” que ayudará a que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se apruebe este año.

El de Finanzas es el comité más importante en términos de la aprobación de tratados comerciales en el Senado de Estados Unidos.

A su vez, Jesús Seade, subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores, coincidió en que el contexto actual ha propiciado un momentum para la ratificación del T-MEC.

En la coyuntura, el presidente Donald Trump, quien se ha nombrado a sí mismo como “el hombre arancel” (“Tariff Man”), aprobó la eliminación de impuestos a las importaciones de acero y aluminio originarias de México y Canadá a partir de este lunes, a la vez que mantiene tensas las relaciones comerciales con China.

Seade recomendó que para influir en la ventana de oportunidad por la que pasa el T-MEC, el Senado mexicano ratifique ese tratado en el momento en que éste empiece a tomar cierta viabilidad de contar con luz verde por parte de los representantes demócratas de Estados Unidos.

Por su lado, Richard Neal (representante demócrata por Massachusetts), presidente de Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes, dijo que las preocupaciones de los demócratas con el T-MEC siguen sin resolverse.

Seade acotó que legisladores demócratas continuarán cuestionando públicamente al T-MEC, pero habrá un punto crucial en cuanto al ámbito exclusivo de la votación que debe aprovecharse por quienes hagan cabildeo a favor de ese nuevo tratado comercial.

La quita de los aranceles sobre el acero y el aluminio fue la primera vez que Trump revierte una de sus acciones comerciales ligadas a la seguridad nacional.

Algunos legisladores consideran que el acuerdo es vital para las empresas, los trabajadores y los agricultores de Estados Unidos y creen que el acuerdo actualizado beneficiaría los intereses económicos de su país.

Dudas demócratas

A otros les preocupan temas como la falta de protección de los derechos de los trabajadores en México y la exigibilidad de las disposiciones laborales, la reducción de las disposiciones del mecanismo de resolución de controversias inversionista-Estado, que podría afectar a los inversionistas estadounidenses, y los posibles efectos adversos de las reglas de origen de los automóviles en los fabricantes de automóviles de Estados Unidos.

Aunque el T-MEC revisaría las disposiciones laborales del TLCAN y proporcionaría el mismo mecanismo de disputa que otras partes del acuerdo, algunos críticos sostienen que el T-MEC tiene las mismas limitaciones que el TLCAN; alegan que las herramientas de cumplimiento propuestas por el nuevo acuerdo no van lo suficientemente lejos como para garantizar la protección de los derechos de los trabajadores a organizarse y negociar colectivamente.

No está claro si las reformas laborales que han sido aprobadas por el Congreso mexicano serán suficientes para mitigar esas preocupaciones.

Pero este jueves, al participar en el CanCham Day 2019, en la Ciudad de México, la secretaria del Trabajo y Previsión Social, Luisa María Alcalde, destacó que México cumplió con los compromisos de cambio en su legislación local que pactó en materia laboral en el T-MEC.

También afirmó que el gobierno federal tiene como una de sus prioridades garantizar la transparencia y la democracia sindical, y eliminar los llamados “contratos de protección”, que son contratos colectivos firmados por los patrones con los sindicatos a espaldas de los trabajadores, intercambiando dinero y prebendas de diverso tipo para conseguir discrecionalidad en el manejo de las relaciones laborales.

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